Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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28-07-2017 10:04:22

Los museos de Slim y Jumex: juntitos pero no revueltos

Angélica Abelleyra

La compleja y a veces incomprensible convivencia que la globalización del arte devela, será palpable dentro de poco en la ciudad de México, cuando en la ya famosa Plaza Carso -propiedad de uno de los hombres más ricos del mundo, Carlos Slim- se construya otro “corredor cultural” (con teatro + torres corporativas + departamentos + áreas verdes) para que convivan y se confronten dos espacios museísticos que darán no sólo un aire culturoso al poniente de la ciudad, tan desprovisto de una infraestructura artístico-educativa; también pondrán en la vitrina los enfoques sobre lo que es arte para dos coleccionistas en México: Carlos Slim y Eugenio López, artífices de acervos tan abultados como distintos en intereses, enfoques y rigor.

Desde la fachada, es decir, en la forma como lucen su “palmito”, el Museo Soumaya y el Museo de la Colección Jumex serán distintos. Por un lado, el brilloso caparazón diseñado por el arquitecto Fernando Romero (yerno de Slim) para dar cuerpo al Soumaya, contrastará con el aire sobrio y pragmático que el despacho británico de David Chipperfield impone en cada uno de sus proyectos.

A decir del propio arquitecto londinense -especialista en hacer museos- serán el concreto y la piedra caliza el sello de la construcción “minimalista” de 3 mil metros cuadrados, en cuatro plantas, cuya mayor área será destinada a la exhibición de obra con luz natural así como a la implementación de la biblioteca especializada en arte contemporáneo que cuenta con un acervo de más de siete mil volúmenes. Se espera inaugurar en 2012, mientras que el Soumaya abrió sus puertas al público a fines de marzo pasado.

Más allá de la escenografía exterior, cada museo ofrecerá un rostro divergente en sus adentros, a partir de las colecciones privadas de estos dos empresarios, generacional y formativamente distintos: uno, ingeniero de 71 años; el otro, sofisticado comprador de 43 años, administrador de empresas que nunca ejerció, aunque se dedicó bien a la mercadotecnia en la empresa de jugos de su padre.

Así, en el Soumaya -abierto de manera gratuita- se muestra algo así como el 20 por ciento de las 66 mil obras de arte que Slim ha adquirido por lotes, a través de subastas en su mayoría, o de forma individual. Nombres notabilísimos y cotizadísimos como Rubens, el Greco, Matisse, Van Gogh, Renoir, Dalí, Picasso y el conjunto de 300 esculturas de Auguste Rodin, el más grande fuera de Francia.

Pero lo que es cierto es que las colecciones no se hacen -sólo- de firmas sino de notables piezas de los autores notables. Y ese es un punto cuestionado hacia el acervo de Slim, del que se menciona incluso la exhibición de obra falsa. Además, se ha señalado la “promiscuidad” y cierto desorden en la exhibición de las piezas: entrecruzamiento “arriesgado” de fondos, épocas, estilos, en donde conviven Picasso con Rodin y El Greco; Tiziano con Cezanne; monedas viejas con un mural de Diego Rivera.

Para confrontar, cerquita estará en poco tiempo una selección de las más de dos mil 400 piezas que Eugenio López compra alrededor del mundo. Nombres menos pomposos por recientes, pero nada despreciables en el mercado del arte: Damien Hirst, Jeff Koons, Cy Twombly, Matthew Barney, Gabriel Orozco, Andreas Gursky, Sarah Lucas, así como de varios creadores llamados “emergentes”: Alexander Hubbard, Luisa Lambri y Moris. Esa es quizás la apuesta del llamado “Niño Jumex”: la compra de arte de ciertos autores de menos de 40 años que no cuentan (todavía) con una solidez de mercado pero que seguramente él llevará a las alturas, como lo ha hecho ya con otros creadores. Ya veremos cómo se exhiben estas presencias en el futuro museo.

Es así que frente a la escasa e inconstante presencia del Estado en la adquisición de obra de arte para su exhibición pública, la inversión privada en el arte da frutos, se expande y crea complejos universos como estos dos espacios cuyas colecciones demuestran lo que ya muchos saben y ratifican: el arte es negocio, da prestigio, invita a presidentes y Premios Nobel, abre puertas, está ligado a la elite, lo snob, aunque si se determina por los propios dueños/ curadores/ profesionales de los servicios educativos de los museos, el arte puede servir también para que los públicos diversos que acudan a estas sedes se acerquen a propuestas clásicas o contemporáneas que revelan, rebelan, reflejan, cuestionan, critican, ironizan o simplemente edulcoran el mundo de hoy, de ayer o de anteayer.

 


Angélica Abelleyra

Angélica Abelleyra (D.F, 1963). Hace periodismo cultural hace 30 años. Se formó en Ciencias de la Comunicación en la UAM Xochimilco y se ligó a la prensa escrita en el unomásuno, para ser después fundadora del diario La Jornada, donde laboró por tres lustros, con especialización en Artes Visuales. Es autora de los libros Se busca un alma. Retrato biográfico de Francisco Toledo (Plaza y Janés, 2001), De espejos y espejismos. El arte actual en Oaxaca (CONACULTA, 2001) y Mujeres Insumisas (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2007). Tanto el libro de Toledo como el de Mujeres Insumisas se reeditarán, revisados y aumentados, para el año 2014 / 2015. Desde su fundación en 2005, integra el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU / UAM Xochimilco), para el cual colaboró con el libro colectivo Economía y cultura para emprendedores. Con Fundación Colección Jumex participó en la realización del programa televisado Arte en construcción. Colabora en el suplemento Laberinto, del periódico Milenio; en la página web Artes e Historia e imparte el curso de Periodismo Cultural para la Maestría de Periodismo y Asuntos Públicos del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas). Ha hecho TV cultural en Canal 22, MVS Canal 52 y en el programa Círculo Rojo. Forma parte de los consejos consultivos del Museo de Mujeres Artistas Mexicanas (MUMA) y Debate Feminista. Fue responsable de la curaduría y contenidos del libro y la exposición Vivir en la raya, primera retrospectiva del caricaturista Rogelio Naranjo, organizados por el Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM (enero-julio de 2013). Prepara su primera novela.