Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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23-09-2017 08:11:16

La economía de la felicidad

Angélica Abelleyra

Abro la edición virtual del diario español El País el domingo 4 de septiembre. Y resalta una nota con dos tópicos que cada vez cobran más importancia: Economía y Felicidad. Algo que va más allá de la holística y el esoterismo; una dupla que ya hace reflexionar a analistas de la economía, la sociología, la sicología; mucho menos a políticos y estadistas pero sí a uno que otro jerarca, como el cuarto rey de Bután, quien desde hace varias décadas buscó que su país alcanzara la Felicidad Nacional Bruta (FNB) en lugar del Producto Interno Bruto (PIB), el índice que avasalla planes de gobierno y medidas financieras en el orbe.

 

Gracias al artículo de Jeffrey D. Sachs, traemos a cuento este tema que se vislumbra “en pañales” en México o que apenas empieza a dar tambaleantes pasos. Sachs, profesor de economía y director del Earth Institute en la Universidad de Columbia, es asesor del secretario general de la ONU sobre los objetivos de Desarrollo del Milenio. Dado que en la Asamblea de Naciones Unidas de julio pasado se instó a los países a examinar la manera en que sus políticas nacionales pueden promover la felicidad en sus sociedades, en la capital de Bután, Thimphu, se reunió un abultado grupo de especialistas para analizar la experiencia de aquel país al poner en el mismo nivel de importancia el crecimiento económico, la cultura, la salud mental, la compasión y la comunidad.

  

¿Le suena posible implementar esto en México? o ¿Son sólo sueños “guajiros” buscar la felicidad en lugar de la riqueza nacional? Por los pasos dados hasta ahora en México y casi en el resto del mundo, sí parecen sueños.

  

En aquella reunión que relata Sachs, algunas de las conclusiones fueron: 1) No denigrar el valor del progreso económico porque la gente no es feliz cuando tiene hambre y carece de las necesidades básicas como agua potable, atención médica, educación. 2) La búsqueda incesante (y nosotros añadimos casi unilateral) del aumento del PIB ha llevado a las naciones (ejemplo Estados Unidos) a desigualdades en materia de riqueza y poder; alimenta el crecimiento de una subclase, sumerge a millones de niños en la pobreza y causa degradación ambiental. 3) La felicidad se logra a partir de una estrategia equilibrada frente a la vida por parte de los individuos y las sociedades.

 

Así, el priorizar la búsqueda de las ganancias sobre los valores de la sociedad ha hecho que las ganancias empresariales dominen por sobre las aspiraciones de justicia, confianza, salud física y mental, educación y sustentabilidad ambiental en el entorno colectivo. 4) El capitalismo global plantea amenazas directas a la felicidad. Por ello, sí, promover el crecimiento económico y el desarrollo pero junto con políticas que hagan crecer la sensibilidad ambiental, los valores de la compasión, la honestidad que se requieren para generar confianza social.  

Hasta aquí lo relatado por Sachs, quien espera que esa búsqueda de la felicidad no quede atrapada en el “bello reino montañoso de Bután” y se disemine por otros parajes. ¿Podrán siquiera plantearlo algunos gobiernos, como el nuestro?

  

Compasión, honestidad, confianza. Sí leyó bien. Son valores lejanos del ámbito mexicano; tanto que casi sonreímos ante ellos, incrédulos ante su posibilidad de construcción en nuestra sociedad. Y la incredulidad surge ante panoramas actuales imbuidos en niveles de violencia, asesinatos, inseguridad, desempleo e injusticia social generados, entre muchos otros factores, por una lucha ¿eficaz? contra las redes del narcotráfico, así como un desarrollo político-partidista endeble que tampoco ha influido en la generación de confianza ciudadana y en el crecimiento de redes sociales de participación (más allá de la virtualidad eficaz del Twitter o Facebook).

  

Pero además de esos valores en colectividad -que podrían ser refrendados a través de un sistema educativo que promueva menos la competencia y más los valores de la confianza, la solidaridad y el altruismo a través de una sensibilización en los maestros y darle prioridad en planes de estudios a materias como la filosofía, la ética y la historia- hablamos de tres factores determinantes en relación directa con la felicidad individual y colectiva: la salud, el bienestar económico y la educación, por lo que aquí es insoslayable el nivel de eficacia de las instituciones del Estado.

  

Mientras en años anteriores México registró niveles de felicidad tan altos como Francia, Alemania y España (a pesar de la diferencia en ingresos), ahora ocupa el lugar 51, por debajo de Honduras, Guatemala  y Colombia. Sin duda los altos índices de inseguridad influyen en este decremento. Sumado el asunto de la violencia social, en nuestra sociedad vemos que las expresiones concretas de la infelicidad son el alcoholismo, la depresión, la delincuencia y el suicidio, en aumento alarmante.

  

Baste señalar que la tasa de suicidio en México creció 31 por ciento en la última década, entre los jóvenes de 14 a 21 años, según datos del Consejo Nacional Contra las Adicciones. Incremento de la pobreza, desempleo y poca accesibilidad a los servicios de salud mental son los factores que han determinado que el suicidio sea en México la tercera causa de muerte entre los 15 y 29 años de edad. (Milenio, 10 sept. 2010).

  No hay remedio. Cierro la edición de El País. Lo que parecía en principio una nota que refrescaría nuestro acercamiento dominguero con el mundo, nos ha dejado sumidos otra vez en el desasosiego por lo lejana que parece esta dupla de Economía y Felicidad en nuestro convulso país.
 


Angélica Abelleyra

Angélica Abelleyra (D.F, 1963). Hace periodismo cultural hace 30 años. Se formó en Ciencias de la Comunicación en la UAM Xochimilco y se ligó a la prensa escrita en el unomásuno, para ser después fundadora del diario La Jornada, donde laboró por tres lustros, con especialización en Artes Visuales. Es autora de los libros Se busca un alma. Retrato biográfico de Francisco Toledo (Plaza y Janés, 2001), De espejos y espejismos. El arte actual en Oaxaca (CONACULTA, 2001) y Mujeres Insumisas (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2007). Tanto el libro de Toledo como el de Mujeres Insumisas se reeditarán, revisados y aumentados, para el año 2014 / 2015. Desde su fundación en 2005, integra el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU / UAM Xochimilco), para el cual colaboró con el libro colectivo Economía y cultura para emprendedores. Con Fundación Colección Jumex participó en la realización del programa televisado Arte en construcción. Colabora en el suplemento Laberinto, del periódico Milenio; en la página web Artes e Historia e imparte el curso de Periodismo Cultural para la Maestría de Periodismo y Asuntos Públicos del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas). Ha hecho TV cultural en Canal 22, MVS Canal 52 y en el programa Círculo Rojo. Forma parte de los consejos consultivos del Museo de Mujeres Artistas Mexicanas (MUMA) y Debate Feminista. Fue responsable de la curaduría y contenidos del libro y la exposición Vivir en la raya, primera retrospectiva del caricaturista Rogelio Naranjo, organizados por el Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM (enero-julio de 2013). Prepara su primera novela.