Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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23-09-2017 08:12:22

De violencia, cultura y un congreso

 

Angélica Abelleyra

  

Sí, es cierto que en el universo de la creación cultural no sólo cuentan las comunidades de artistas, promotores y empresarios, por un lado, y las instituciones del Estado que ejercen, o no, sus políticas en el rubro, por otro. Hay muchos otros agentes para determinar las realidades de este aparato diverso y complejo. Sin embargo, las inercias de los grupos, sean ciudadanos o institucionales, han sido agentes nodales en el análisis del devenir artístico y cultural en México.

 

Hace días, el antropólogo Néstor García Canclini volvió a subrayar lo que hace mucho tiempo se determina como una de las principales fallas en la vida cultural mexicana: la desvinculación entre las manifestaciones artísticas y culturales y las políticas de Estado que han originado una separación cada vez más evidente entre los polos y una real falta de diálogo que se traduce en reducciones o estancamientos  presupuestales que desalientan servicios en el área, y la falta de estrategias en temas tan del día como la digitalización de contenidos culturales, nuevas formas de legislación y gestión de la propiedad intelectual ante el uso (y abuso, claro está) de las tecnologías.

  

O los planes escasos para vincular y hacer copartícipes a las comunidades socialmente vulneradas y vulnerables. O para atraer a los millones de jóvenes mexicanos que no estudian ni trabajan y por tanto no tienen aquí un horizonte apetecible ni en términos laborales ni creativos y sí quizás vean como una posibilidad, riesgosa pero quizás menos gris, la emigración hacia el exterior.

  

Ya no hablemos de que las instituciones hagan transparentes recursos, sus reducciones, su utilización o no en los ejercicios anuales/sexenales. Ni mencionar la escasísima referencia a tópicos como “economía creativa” que se queda en los labios y la reflexión de pocos analistas y creadores. A este respecto, la ONU, la Unión Europea y las principales economías del mundo (llámense Estados Unidos, China, Reino Unido o Alemania) sí han atendido el rubro de economía creativa desde hace una década. Por ejemplo, el gobierno británico lanzó un programa de apoyo a este sector que en 2008 contribuyó con 7,3 por ciento a la economía británica, empleando a dos millones de personas. ¿Cuándo veremos algún tipo de apoyo en México? Lanzamos la moneda al aire, esperando que no se pierda en el trayecto.

  

Para concluir con la reflexión de García Canclini, diremos que se dio en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM. Fue en la mesa denominada “Del liberalismo al neoliberalismo. Tránsitos peliagudos en el escenario artístico, político y social de México”, lema por demás sugerente en estos tiempos dominados por una guerra contra el narcotráfico que tantos muertos y deudas ha traído a nuestro país y donde la animación de la vida educativa y cultural podría paliar en mucho la situación de violencia que se extiende en todo el territorio nacional.

  

Sí… podría. Pero los impulsos en la atención educativa y cultural no dejan de ser aislados y en mucho protagonizados por organismos civiles. Así que el pesimismo se acrecienta cuando ponemos atención en algunos datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): México es la nación con el gasto público total en educación más bajo en relación al PIB, canalizando el 24 % mientras en los demás países de la OCDE el promedio es de 43 %. También cuando sabemos por este organismo internacional que en México existen 7 millones 226 mil jóvenes (entre 15 y 29 años) que no estudian ni trabajan: los ya famosos ninis que con esta cifra nos sitúan en el tercer lugar entre los 34 países miembros de la OCDE con mayor población inactiva (sólo nos ganan Turquía y Brasil). La Jornada, 13/09/2011.

  

¿Qué las políticas culturales y educativas no podrían atraer a esta masa a través de programas creativos acordes a sus intereses de vida? ¿O se vuelve una fatalidad que estos jóvenes (la mayoría, mujeres) ocupen una reserva de desempleados crónicos o analfabetas prácticos con más porvenir como emigrantes hacia Estados Unidos?

  

Además, ante dichos escenarios resulta lamentable la inercia de las autoridades hacia la supresión de las humanidades de los programas educativos, según han denunciado organismos como el Observatorio Filosófico de México (http://www.ofmx.com.mx/) respecto de la Reforma Integral de la Educación Media que afectará la formación de millones de estudiantes sin la posibilidad de una reflexión crítica y humanista que la filosofía, la ética, la lógica, la historia otorgan a quien las estudian, analizan.

  

Apenas este sábado 17 de septiembre concluyó en Mar del Plata, Argentina, el IV  Congreso Iberoamericano de Cultura. Con el tema “Cultura Política y Participación Popular”, la reunión lanzó una serie de conclusiones en cinco líneas temáticas: 1) Biopolítica: nuevas formas de gobernabilidad y gestión de la vida cultural; 2) Innovación tecnológica: cultura y comunicación en la era de la información; 3) Geopolítica sur: identidades, diversidad y autonomía; 4) Diverso y alterno: nuevo protagonismo en expansión, y 5) Futuro: posmodernidad y agenda emergente del siglo XXI.

  

Fue en este último rubro que se tocó el tema nodal para la región, notable por desdicha para un México marcado por ella a diario en su agenda: la violencia. En la mesa intitulada “Violencia y cultura: el fomento de la paz“, se  analizaron los procesos de pacificación en varios países de América Latina, donde si bien se ha rescatado la paz política, continúan problemas de ilegalidad y violencia con el primerísimo lugar del narcotráfico que atraviesa la región afectando en especial a los jóvenes. Se destacó entonces el papel de la cultura y los programas para incentivarla como salidas para reconstruir la convivencia pacífica ante la violencia.

  

De manera fundamental se subrayó que “no debe plantearse una oposición entre la paz y la guerra, sino entre la convivencia pacífica y la violencia” (opción -primera paz/guerra- que en México nuestro gobierno ha lanzado como un enfrentamiento sin cuartel que hasta la fecha no ha sido eficaz).

  

Así mismo, en este proceso de recuperación de la cultura como vector para el desarrollo, se resaltó a la memoria como componente esencial para comprender nuestra historia y los períodos de violencia que atraviesa y ha vivido la región. Por último, los expositores señalaron las formas de estigmatización y sensación de inseguridad construida por los medios de comunicación como un obstáculo para integrar a los diferentes actores sociales.

 

 

Muchos temas se desarrollaron en este congreso (posible de consultarse en http://culturaiberoamericana.gob.ar) y sólo resta esperar que los documentos concluyentes tengan piso, toquen tierra a través de políticas que cada país establezca, ya, para hacer de este binomio, cultura política-participación popular, algo plenamente ejercido para la mejor construcción de nuestros países. México lo pide a gritos. ¿Cuándo? Va otro lanzamiento de moneda, con todo y apuestas.

 


Angélica Abelleyra

Angélica Abelleyra (D.F, 1963). Hace periodismo cultural hace 30 años. Se formó en Ciencias de la Comunicación en la UAM Xochimilco y se ligó a la prensa escrita en el unomásuno, para ser después fundadora del diario La Jornada, donde laboró por tres lustros, con especialización en Artes Visuales. Es autora de los libros Se busca un alma. Retrato biográfico de Francisco Toledo (Plaza y Janés, 2001), De espejos y espejismos. El arte actual en Oaxaca (CONACULTA, 2001) y Mujeres Insumisas (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2007). Tanto el libro de Toledo como el de Mujeres Insumisas se reeditarán, revisados y aumentados, para el año 2014 / 2015. Desde su fundación en 2005, integra el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU / UAM Xochimilco), para el cual colaboró con el libro colectivo Economía y cultura para emprendedores. Con Fundación Colección Jumex participó en la realización del programa televisado Arte en construcción. Colabora en el suplemento Laberinto, del periódico Milenio; en la página web Artes e Historia e imparte el curso de Periodismo Cultural para la Maestría de Periodismo y Asuntos Públicos del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas). Ha hecho TV cultural en Canal 22, MVS Canal 52 y en el programa Círculo Rojo. Forma parte de los consejos consultivos del Museo de Mujeres Artistas Mexicanas (MUMA) y Debate Feminista. Fue responsable de la curaduría y contenidos del libro y la exposición Vivir en la raya, primera retrospectiva del caricaturista Rogelio Naranjo, organizados por el Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM (enero-julio de 2013). Prepara su primera novela.