Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
28-07-2017 10:05:21

De falsificaciones de arte

Angélica Abelleyra

  

La falsificación de obra de arte es un negocio redondo en todo el mundo. Se le ubica como el tercero más fructífero, después del narcotráfico y la venta de armas. Pinturas, esculturas y otras piezas en todos los soportes y épocas han sido proclives a las mafias de creativos que las copian, rehacen y venden como originales, con tan buena factura que pueden pasar como “buenas“ ante ojos de los conocedores, llámense galeristas, casas de subastas y algunos coleccionistas.

 

Lo que a veces no pasan, es la prueba de las máquinas que hacen exámenes técnicos como la edad de los pigmentos, del lienzo, la caligrafía de la firma… Aún así, muchos apócrifos inundan museos, colecciones particulares y galerías. Pero siempre puede aparecer un hilo suelto.

  

Recientemente, en Nueva York, el cierre de una prestigiosa galería con 165 años de vida, fue el inicio de una historia para echarle el lente. Se trata de la Knoedler & Company, que anunció su muerte a fines de noviembre pasado. Días más tarde, la presidenta de la galería, Ann Freedman, recibía una querella ante un tribunal neoyorquino por la venta que había hecho de Untitled (Sin título) (1950), un cuadro de Jackson Pollock adquirido en 2007 por Pierre Lagrange por la friolera de 17 millones de dólares.

  

Al dueño británico le generó dudas que las casas de subastas Christie’ s y Sotheby’s hubiesen rechazado el cuadro, así que encargó la investigación de la pieza, cuyo resultado arrojó la información que dos de los colores usados en la tela no existían en la época que Pollock la pintó. Ante el escándalo, la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) se encuentra tras la pista de otras 15 obras atribuidas a Jackson Pollock, Willem de Kooning y Mark Rothko que podrían ser falsas. Hasta donde reporta The New York Times, todas las piezas entraron al mercado a través de Glafira Rosales, una dealer poco conocida en Long Island, quien dijo representar al heredero anónimo de un coleccionista.

  

Si trasladamos este fenómeno a México, acá la falsificación tiene nulo seguimiento policíaco, cero sanciones y tampoco cuenta con mucho reflector. ¿Por qué? Para empezar, muchas veces los compradores defraudados ni siquiera denuncian. El temor al ridículo de que “te vieron la cara” pesa más que la frustración de tener colgada en la sala un cuadro “chafa”. Segundo, la falsificación de obra de arte no está tipificada como delito. Si acaso, se han presentado propuestas de reformas al artículo 53 de la Ley Federal de Monumentos para crear un marco jurídico que no perjudique al patrimonio artístico mexicano. Tercero, las autoridades culturales que debieran enfrentar el asunto, no lo hacen.

  

Por décadas, los autores nacionales preferidos han sido los mismos: Diego Rivera, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. Todos ellos comparten la condición de haber sido declarados “Monumento Artístico” en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Arqueológicos e Históricos (los otros son José María Velasco, Dr. Atl, Saturnino Herrán y 23 pinturas de Remedios Varo en poder del Museo de Arte Moderno). Ni con esa declaratoria se salvan. Menos otros también fallecidos pero que no son patrimonio: María Izquierdo, Rufino Tamayo, Juan Soriano y Leonora Carrington. Pero tampoco los autores vivos salen avante: los casos de Francisco Toledo y José Luis Cuevas son notables.

  

Un escollo más en el país es que no se cuenta con un archivo institucional sobre piezas dudosas. Vamos, si existen, son los archivos que galerías particulares y promotores han confeccionado a partir de las piezas que llegan a sus espacios para ser vendidas, valuadas o autentificadas. Es el caso de la añeja Galería de Arte Mexicano o del especialista en arte, Rafael Matos. Pero por desdicha y falta de interés, las instituciones como el INBA no hacen mucho al respecto.

  

Ya son varias las ocasiones en que especialistas (galeristas, historiadores, artistas, curadores, coleccionistas) solicitan a esta instancia la creación de un órgano colegiado oficial (distintas especialidades y diversas instituciones involucradas) que puedan dar fe de la autenticidad de obras para evitar que las falsas sigan circulando hasta la saciedad, hasta que un incauto la adquiera, se entere del fiasco y la vuelva a colocar en un círculo vicioso suculento.

  Y si a todo el embrollo sumamos la venta de obra on-line, el fenómeno se complejiza. Así que si usted, lect@r, tiene pensado comprar arte para su acervo propio o hacer un bonito regalo, acuda a galerías serias y evite comprar con las llamadas cajueleras; conozca a detalle la historia de vida del cuadro y dude de los cuentos extraordinarios de hallazgos en el baúl de la abuela o de las herencias inesperadas. Ah, y si le llega un cuadro en súper oferta, dese la vuelta y compre mejor un libro o poster de ese autor que no llegará a sus manos en original. Ya será para la otra.
 


Angélica Abelleyra

Angélica Abelleyra (D.F, 1963). Hace periodismo cultural hace 30 años. Se formó en Ciencias de la Comunicación en la UAM Xochimilco y se ligó a la prensa escrita en el unomásuno, para ser después fundadora del diario La Jornada, donde laboró por tres lustros, con especialización en Artes Visuales. Es autora de los libros Se busca un alma. Retrato biográfico de Francisco Toledo (Plaza y Janés, 2001), De espejos y espejismos. El arte actual en Oaxaca (CONACULTA, 2001) y Mujeres Insumisas (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2007). Tanto el libro de Toledo como el de Mujeres Insumisas se reeditarán, revisados y aumentados, para el año 2014 / 2015. Desde su fundación en 2005, integra el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU / UAM Xochimilco), para el cual colaboró con el libro colectivo Economía y cultura para emprendedores. Con Fundación Colección Jumex participó en la realización del programa televisado Arte en construcción. Colabora en el suplemento Laberinto, del periódico Milenio; en la página web Artes e Historia e imparte el curso de Periodismo Cultural para la Maestría de Periodismo y Asuntos Públicos del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas). Ha hecho TV cultural en Canal 22, MVS Canal 52 y en el programa Círculo Rojo. Forma parte de los consejos consultivos del Museo de Mujeres Artistas Mexicanas (MUMA) y Debate Feminista. Fue responsable de la curaduría y contenidos del libro y la exposición Vivir en la raya, primera retrospectiva del caricaturista Rogelio Naranjo, organizados por el Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM (enero-julio de 2013). Prepara su primera novela.