Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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23-09-2017 08:00:18

Entre el discurso y la acción

 

Políticas públicas a favor de las empresas culturales en la zona centro del país

 

El Programa Especial de Cultura y Arte (PECA) 2014-1018, presentado con bombo y platillo por la actual administración del Conaculta y que pretende regir la política pública nacional en materia de cultura, marca entre sus objetivos el de “Apoyar la creación artística y desarrollar las industrias creativas para reforzar la generación y acceso de bienes y servicios culturales”, y para ello retoma cifras alentadoras del impacto económico de la cultura a partir de datos obtenidos en la recién publicada Cuenta Satélite de Cultura del INEGI.

 

Ese 2.7 % del PIB que aporta la cultura a la nación (algo así como 380 mil millones de pesos), debe entonces servir como parámetro en la definición de políticas públicas que alienten la creación y el fortalecimiento de unidades productivas que comercializan bienes y servicios culturales en todos los estados, así como en la promoción y fomento de circuitos de consumo cultural. Las políticas públicas se materializan y operativizan a través de diversos instrumentos y documentos, entre ellos leyes, programas estatales de desarrollo y programas operativos de las instancias gubernamentales que habrán de garantizar a través de sus medios y posibilidades, el acceso y cobertura de servicios a los ciudadanos.

 

En este texto, daré cuenta de algunas de las políticas públicas que los estados de la zona centro del país, a saber, Distrito Federal, Oaxaca, Puebla, Guerrero, Estado de México, Hidalgo, Tlaxcala y Morelos (alineándome a la regionalización que utiliza el Conaculta), han manifestado, o en el mejor de los casos implementado, en sus leyes, programas de desarrollo y programas operativos con el objetivo de apoyar a los emprendedores y a las empresas creativas y culturales.

 

El Distrito Federal se ha caracterizado por sus políticas sociales de vanguardia a partir de las administraciones de gobiernos que se asumen de izquierda, creando e importando modelos que en mayor o menor medida han tenido buenos resultados para el desarrollo social, económico y cultural de la entidad. Cuenta con una Ley de Fomento Cultural del Distrito Federal que en sus artículos 6 y 50, reconoce a la cultura como parte de la vida económica de la Ciudad de México y contempla en sus políticas y estrategias el “Diseño, instrumentación y reglamentación de estímulos a creadores culturales, industrias culturales y todo organismo coadyuvante cuyo objetivo coincida con los principios de fomento y desarrollo cultural…”.

 

 A pesar de la parquedad de la mención en la ley, el Plan General de Desarrollo del Distrito Federal 2013–2018 contempla líneas de acción específicas para cumplir unos de sus principales objetivos: “Fortalecer la sustentabilidad de los procesos culturales y de las prácticas artísticas, así como las capacidades emprendedoras y de innovación del sector cultural y artístico de la Ciudad". Entre las líneas de acción más relevantes están la de otorgar un tratamiento diferenciado a los establecimientos culturales que promuevan la generación de empleos y la innovación; el fortalecimiento de micro, pequeñas y medianas empresas culturales a través de procesos de capacitación, incubación, financiamiento y vinculación con el mercado; y la consolidación del marco jurídico de la Ciudad para mejorar las condiciones del trabajo cultural.

 

A nivel operativo, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México cuenta con el programa Empresas Culturales: Imaginación en Movimiento, mismo que implementa procesos de capacitación a través de seminarios, cursos y talleres; brinda asesoría a emprendedores culturales,  y recién inicia un programa de incubación. Cabe añadir que la recién promulgada Ley para el Desarrollo Económico del Distrito Federal, contempla en su articulado el estímulo a las industrias creativas, y por lo cual implementó recientemente una Expopyme en el WTC.

 

Oaxaca, uno de los estados del país con mayor diversidad cultural y cuyos ingresos dependen en gran medida del turismo cultural nacional e internacional, en su Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Oaxaca menciona en el Artículo 5 Fracción IV que se deberán “Establecer mecanismos de vinculación entre cultura y desarrollo sustentable para fomentar el desarrollo económico y social”; y en los Artículos 28 y 29 señala que los programas y acciones de la política cultural deben estar orientados al desarrollo sustentable del estado a través de la oferta cultural, por supuesto incluyendo al turismo.

 

La Ley de Oaxaca le da tal importancia a las empresas culturales, que incluso el tema abarca el Capítulo Segundo, y en sus Artículos 46 y 47 manifiesta que el Gobierno del Estado promoverá mecanismos para la creación, desarrollo y consolidación de micro, pequeñas y medianas empresas culturales; y además atiende a una de las demandas más sentidas de los empresarios culturales: apoyo a través de subsidios y estímulos fiscales en las contribuciones a nivel estatal y municipal.

 

En el Plan Estatal de Desarrollo 2011–2016 de Oaxaca, los apartados de Turismo y MIPyMES mencionan estrategias y líneas de acción para apoyar a las empresas a través de esquemas de creación de clusters y redes, señalando a los sectores de turismo, artesanías, textil y mezcal como estratégicos para el desarrollo de las economías locales y regionales. Otras líneas de acción para cumplir la estrategia de fomentar el desarrollo cultural sustentable del estado, son la creación y fomento de proyectos productivos con enfoque cultural, la capacitación para los sectores vinculados a la artesanía, el diseño y el arte; y el diseño de estrategias de comercialización en mercados internacionales para el arte popular.

 

Además de los documentos antes mencionados, la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca, elaboró el Programa Sectorial que, por primera vez se concibió con base a un estudio de caracterización de la economía cultural de la entidad. Ha puesto en marcha programas y acciones encaminadas a la visibilización y fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas culturales. Hasta el momento han desarrollado un esquema formativo y de incubación para emprendedores con dos diplomados y el laboratorio Oaxaca Creativa 2014. Además de ello, el programa para el Fortalecimiento Artístico y Cultural de las Iniciativas Ciudadanas considera susceptibles de estímulos económicos a los emprendedores culturales.

 

Guerrero, con una amplísima diversidad cultural, es también uno de los estados con mayores índices de pobreza y marginación. Sin embargo, cuenta con la Ley para el Fomento y Desarrollo de la Cultura y las Artes del Estado de Guerrero (una de las más completas a mi modo de ver), donde en sus artículos 1,  8, y 13 se menciona el fomento a las industrias culturales y creativas como parte de las políticas, programas y acciones que el Estado debe llevar a cabo. El capítulo XI De las Industrias Culturales y Creativas, en su artículo 82 señala que las Secretarías de Cultura y Desarrollo Económico “…prestarán asesoría y acompañamiento para la creación de industrias culturales y creativas, junto con las instancias federales y locales, procurando la generación de incubadoras de empresas, el apoyo para la elaboración de planes de negocios y la obtención de líneas de crédito”.

 

A pesar de que explícitamente se hace mención del sector en la ley estatal, el Programa Estatal de Desarrollo 2011–2015 de Guerrero no contempla estrategias o líneas de acción al respecto; únicamente en el eje de Arte y Cultura, y en el eje de Artesanías se plantea el fomento del turismo cultural a través de un Tianguis Turístico Cultural Asia Pacífico (que aún no tiene planeado llevarse a cabo), y la creación de un Consejo Estatal de Artesanías que brinde capacitación, información, conocimiento y apoyo a los  productores artesanales.

 

Dentro del Instituto Guerrerense de Cultura, órgano operativo de la Secretaría de Cultura de Guerrero, no existen programas, proyectos o acciones directas de fomento y fortalecimiento a las  industrias y empresas culturales y creativas.

 

En Puebla, estado que percibe importantes recursos a través del turismo cultural y la comercialización de artesanías, la situación es la siguiente: La Ley de Cultura del Estado de Puebla no contempla explícitamente a las empresas o industrias culturales y creativas. Únicamente trata del tema artesanal en los artículos 33 y 34 donde manifiesta que “Es de interés público la protección, el fomento y el apoyo al valor cultural de las artesanías poblanas”, y dentro de las competencias de las autoridades en materia de cultura (Consejo Estatal y ayuntamientos) marca el impulso al desarrollo de actividades artesanales implementando mecanismos para su difusión y comercialización. Sin embargo la Ley de Puebla, tal como la de Oaxaca, legislan en el ámbito de los estímulos fiscales: “Las organizaciones, empresas e industrias del sector privado que realicen acciones tendientes a incentivar el desarrollo cultural (…) podrán ser beneficiarios de subsidios y estímulos fiscales en las contribuciones estatales y municipales (…)”.

 

Dentro del Plan Estatal de Desarrollo 2011–2017 de la misma entidad no existen referencias a estrategias, objetivos o proyectos estratégicos que contemplen directamente a las empresas o industrias culturales o creativas; solamente se señala en algunos objetivos del Eje 1,  la promoción de productos turísticos especializados incluyendo al turismo cultural, y la creación de corredores turísticos culturales como un proyecto estratégico.

 

En el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla se han llevado a cabo procesos de capacitación dirigidos a promotores culturales, y dentro de sus contenidos, se han abordado algunos elementos del tema de empresas culturales. A partir del año 2015, la Dirección de Desarrollo Cultural Regional pretende iniciar un programa de apoyo a microempresas culturales dirigido fundamentalmente a la población juvenil y enfocado al aprovechamiento de las culturas locales.

 

En lo que respecta al Estado de México, ha otorgado poco más de 408 millones de pesos a los rubros de cultura, arte y artesanías en el Presupuesto de Egresos 2014; la entidad no cuenta con una ley de cultura que abone al fomento de las empresas culturales, sin embargo, en la Ley de Derechos y Cultura Indígena del Estado de México en sus artículos 60, 63 y 64 se establece que el Estado deberá impulsar el establecimiento de empresas y proyectos productivos de las comunidades indígenas, haciendo enfásis en las artesanías a través de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y el Instituto de Investigación y Fomento de las Artesanías.

 

En el Plan de Desarrollo del Estado de México 2011–2017, en el apartado que corresponde a la cultura y el arte no se establece ningún objetivo o estrategia sobre el tema de empresas culturales; pero en el objetivo 3 correspondiente al pilar del Estado Progresista, se plantean estrategias para el impulso de la artesanía en mercados locales, regionales y nacionales, además de la promoción de un nuevo modelo de turismo orientado a la cultura, la ecología y los negocios.

 

El programa operativo del  Instituto Mexiquense de Cultura no contempla por ahora acción o programa relacionado al ámbito de manera directa, o a través de articulaciones con otras instancias. Sin embargo, cabe mencionar que el Instituto Mexiquense del Emprendedor desarrolla algunos programas para empresas culturales.

 

Hidalgo tampoco cuenta con una ley de cultura que nos arroje luz sobre la política pública del estado en materia de empresas culturales. Su Ley de Derechos y Cultura Indígena alude al sector artesanal y al turismo cultural, por supuesto asociado a las poblaciones indígenas. En el Plan Estatal de Desarrollo 2011–2016 se pondera la importancia del turismo cultural y su potencial para el desarrollo económico, y entre sus estrategias está la de generar modelos de negocio de turismo cultural y la creación de fondos para el financiamiento de micro, pequeñas y medianas empresas turísticas.

 

El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, atendiendo a un sector cada vez más estratégico para el desarrollo cultural y económico, ha introducido recientemente el tema dentro de su programa de actividades, implementando el Diplomado en Creación de Empresas Culturales de la mano con Conaculta y el GRECU de la UAM Xochimilco, proceso que pretende replicarse y enriquecerse el año entrante.

 

En Tlaxcala, uno de los estados más pequeños del país, a falta de ley de cultura revisé la Ley de Fomento Económico y la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro. Respecto a la primera se manifiestan brevemente en los artículos 1, 5 y 68 algunas cuestiones relacionadas con los productos artesanales y turísticos; sobre la segunda, se señala como una función del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura el proponer medidas que contriuyan a fomentar y fortalecer el mercado del libro, la lectura y la actividad editorial en general.

 

El Plan Estatal de Desarrollo 2011–2016 sólo hace referencia a las empresas culturales en el apartado sobre el fomento al turismo a través de una línea estratégica: “Coordinar los esfuerzos de promoción a favor del turismo cultural…”. En lo que respecta a los programas del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura, sólo existen referencias acerca del tema como contenido complementario de procesos formativos específicos (por ejemplo en el recién finalizado Seminario de Gestión de Artes Escénicas).

 

Finalmente toca el turno al Estado de Morelos. Con una administración perredista que transformó el Instituto de Cultura en la actual Secretaría de Cultura, se encuentra actualmente en un proceso de construcción de una ley de cultura donde se tiene contemplado al sector de las empresas culturales. La Ley de Turismo y la Ley de Desarrollo Económico Sustentable vigentes poco abordan el asunto, tal vez un par de artículos que de forma muy general mencionan a las empresas dedicadas al turismo y su posibilidad de acceder a financiamientos y estímulos, sin precisar la peculiaridad de lo cultural. La misma Ley de Filmaciones, cuya operatividad y vigilancia fue trasladada de la Secretaría de Turismo a la de Cultura, no apunta señalamientos claros acerca del fortalecimiento a las empresas dedicadas al sector audiovisual. De manera general menciona en su artículo 9 que el Ejecutivo a través de la Secretaría de Cultura deberá autorizar acciones encaminadas al desarrollo de la industria audiovisual en el estado.

 

En lo que respecta al Plan de Desarrollo 2013–2018, el tema sólo se contempla de manera implícita a través de una línea de acción en el apartado de Cultura: “Incentivar circuitos de consumo y disfrute cultural, así como generar estrategias de difusión”.

 

Acerca de las acciones y programas de la instancia responsable (la Secretaría de Cultura), se han llevado a cabo tareas más contundentes: existe un Programa de Apoyo a Emprendedores Culturales iniciado en 2009 en el que se han desarrollado principalmente procesos de formación y capacitación a través de cursos, talleres, laboratorios y diplomados.  El año de 2012 fue especialmente activo ya que se realizaron; con apoyo de la Cámara de Diputados, el Conaculta y el GRECU, unas Jornadas Mipymes Culturales, la segunda emisión del Diplomado en Cultura y Negocios, el Premio Morelos a la Empresa Cultural y se coeditó la publicación 1988–2012. Cultura y transición, coordinada por Eduardo Cruz Vázquez y Carlos A. Lara.

 

A lo largo de este texto, he tratado de hacer un breve recuento y un modesto análisis sobre la presencia del sector de las empresas culturales en las políticas públicas, programas y acciones que establecen los estados de la zona centro tomando como referencia diversas leyes (de cultura, turismo, desarrollo económico,  derechos y cultura indígena, filmaciones, etcétera), los programas de desarrollo y los programas operativos o acciones operativas de las instancias de cultura estatales.

 

A manera de conclusión, puedo afirmar que es fundamental realizar una amplia investigación acerca de los impactos y resultados de los programas de apoyo a empresas culturales, así como de la implementación en la realidad de acciones, que retomando las palabras del especialista colombiano Winston Licona “le pongan carne al discurso” de las leyes y programas de desarrollo. Como ejemplo claro, las estupendas intenciones que sobre el sector alude la Ley para el Fomento y Desarrollo de la Cultura y las Artes del Estado de Guerrero, se quedan completamente truncas al no encontrar eco en programas, planes y acciones. En cambio, el Distrito Federal y Oaxaca demuestran coherencia al implementar acciones concretas que sustenten en cierta medida lo patentado en sus leyes de cultura y programas de desarrollo. En Puebla e Hidalgo el tema no es de relevancia en los instrumentos y documentos, aunque se han implementado algunas acciones importantes que tienden a su fortalecimiento. El estado de Morelos a pesar de que no contempla de forma específica estrategias y acciones en sus leyes y programa de desarrollo, ha sido de los primeros estados en generar procesos de análisis, formación y difusión de las empresas culturales. Tlaxcala y el Estado de México se encuentran en franco rezago respecto a las demás entidades, al no abordar el tema a nivel legislativo ni operativo.

 

También es relevante la importancia que el turismo y la artesanía tienen en una nación multicultural como la nuestra y ello se refleja en las leyes y programas, sin embargo, habrá que conocer las acciones y sus resultados al respecto.

 

Finalmente, un elemento fundamental para la aplicación de políticas, programas y planes en acciones concretas, es el conocimiento pleno de los interesados; en este caso los emprendedores y las empresas culturales, de las leyes, planes y programas de sus estados. Porque tal como reza el dicho “información es poder”, y en el poder está la posibilidad de transformar la realidad exigiendo lo que por ley está establecido.

 

 




Nació en el Distrito Federal en 1975, pero ha hecho de Morelos su hogar y su espacio de trabajo. Estudió etnología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y se ha especializado en la gestión cultural y en el diseño y desarrollo de proyectos socioculturales en ámbitos comunitarios a través de una especialidad en intervención comunitaria y diversos diplomados.

Fundadora del programa de fomento a la lectura Biblioteca Vagabunda en 2008 y del Programa de Apoyo a Emprendedores Culturales en 2010 entre otros, en el Instituto de Cultura de Morelos, ahora Secretaría de Cultura de Morelos. 

Fundadora e integrante de diversos colectivos, entre ellos el movimiento CULTURA 33, integrado grupos, artistas y gestores culturales de los 33 municipios de Morelos, cuyo objetivo es incidir en el diseño de políticas públicas culturales a nivel estatal y municipal.

Actualmente se desempeña como Directora de Capacitación Cultural de la Secretaría de Cultura de Morelos, donde coordinó el proceso de Construcción Colectiva de una Ley de Cultura para Morelos y el Programa de Formación Artística en Municipios, entre otras actividades.