Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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16-10-2017 19:14:35

El Ministro de la Información

 

El 29 de enero murió uno de mis grandes amigos: Miguel Hernández Olvera, mi querido y admirado Ministro de la Información. Se fue envuelto en los periódicos y revistas que tanto amó. De su estirpe, era quizá el único sobreviviente. Un hombre que por más de tres décadas dedicó su empeño a elaborar un instrumento de trabajo invaluable: la síntesis informativa. Primero en la Subsecretaría de Cultura y luego -hasta el último día de su existencia- en el Conaculta.

 

Nos conocimos en 1992, cuando llegué a trabajar a la Dirección de Prensa del Consejo. Miguel abría los ojos como a las 3 de la mañana. Para antes de las 7, tenía ubicadas las principales noticias del día. A esa hora las comentábamos por teléfono. En ese entonces, aún se hacía recorte de las notas, se pegaban sobre papel carta y luego se fotocopiaban. En arduas jornadas, el Ministro producía impecables cuadernos -por no decir libros- que se entregaban a los principales funcionarios. Coordinar tan importante tarea, al equipo humano y la operación técnica, requería de fortaleza física, de sensibilidad y precisión.

 

Miguel desplegó enormes capacidades para la lectura, el análisis y la investigación de los acontecimientos que marcaron en esas tres décadas la cultura del país. No tengo duda al decir que nadie del medio cultural alcanzó a saber tanto como el. Una vez superada la elaboración de la síntesis, el amigo Ministro enriquecía sus archivos. Docenas de cajas llegaron a poblar su espacio de trabajo. Pudo construir un acervo que, lamentablemente, se perdió. Es decir, ni en esos tiempos que compartimos en el Conaculta, ni los años siguientes, se pudo concretar un sueño: instalar un centro de consulta.

 

Lo nuestro fue una complicidad con múltiples escenarios que afianzaron el mutuo cariño que, con el tiempo, también acercó a nuestras familias. Con la ayuda de Miguel desarrollé una de mis etapas más enjundiosas como reportero. Al encomendarle indagar, no había imposibles. Por igual se metía en los acervos del Archivo General de la Nación, que en la Biblioteca Nacional. Era capaz de pasar horas hurgando en la hemeroteca de la revista Proceso, que haciendo llamadas para dar con un contacto que brindaría buena información.

 

Estupendo fotógrafo, viandante sin par, adorador de la Ciudad de México y amoroso padre, nuestro principal punto de encuentro fue en la cantina Salón Palacio, ubicada a unos pasos de donde estuvo El Nacional y otros tantos más de Excélsior y El Universal. Memorables banquetes: Miguel fue dueño de un lenguaje propio, ingenioso articulador del adjetivo, maestro de la ironía y puntilloso en la crítica. Escribió con elegancia, con letra clara y cuidadosa construcción narrativa. Muchas veces le reproché no se decidiera a formalizar su pensamiento, a dejar el tremendo sacrificio físico y mental que confeccionar la síntesis le imponía, para mejor acomodarse en un medio periodístico o editorial.

 

Como grandes amigos, también compartimos variados episodios de fracasos y tristezas. De enfermedades y pleitos. Miguel fue mi confidente. Mi crítico. Yo intenté ser un hermano que en tiempos recientes no desperdiciaba oportunidad para animarlo a buscar otras condiciones que mejoraran su calidad de vida y fortalecieran su salud.

Leal a sus pasiones, a su oficio que en todo momento actualizó, responsable sin tregua, Miguel murió en la raya. Entregó un pendiente y fue al hospital. Horas después salió envuelto en las notas del día. Metido en los pliegues de las líneas del portal de un periódico. Mi queridísimo Ministro de la Información me dejó. Al irse perdí muchísimo: el más acabado referente para entender mi vida profesional, mi labor como periodista.

 

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.