Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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16-10-2017 19:10:07

Canal 22: la utopía y la fragilidad

 

Recuerdo el entusiasmo que me causó la iniciativa y la forma en que se operó. El Presidente Carlos Salinas de Gortari, en el proceso de privatización de numerosas empresas del Estado, incluyó al Canal 22 como parte del paquete a comprar por Ricardo Salinas Pliego, es decir, de Imevisión.

 

Después de 24 años, pocos dudan de que como parte de su estrategia de vinculación con la comunidad cultural, Salinas acordó con Héctor Aguilar Camín y Carlos Monsiváis, reunir a intelectuales y artistas para solicitar al Gobierno Federal no vender la frecuencia. Y entregarla al Conaculta para su manejo. No en vano el primer director fue alguien ligado al grupo editor de la revista Nexos, José María Pérez Gay.

 

En un proceso impecable, el desplegado se armó, se reunieron alrededor de mil adherentes y Salinas concedió. No me arrepiento de haber participado, de creer que en el salinato todo era prometedor y que mi labor como servidor público tenía un profundo sentido, al ser parte del Programa Cultural de las Fronteras, al lado de Alejandro Ordorica Saavedra.

 

Después de 22 años, como bien lo señala Ordorica en el texto que se puede leer en este portal, son muchas las deudas de Canal 22. En efecto, de la utopía por una televisión cultural de excelencia, se pasó a la confrontación laboral dentro de la emisora, a los señalamientos de censura y a la dramática falta de recursos que afecta todos los procesos de la emisora.

 

Sin duda la existencia y aporte del 22 es incuestionable, aunque muy frecuentemente me pregunte si no hubiera sido mejor meter toda la energía de esos y posteriores años al Canal 11 y a los sistemas estatales de radiodifusión. Ante un Estado que da todas las señales de sostener los medios públicos porque no le queda de otra, quizá sería mejor tener pocos pero consistentes. La aparente abundancia de emisoras públicas se topa con una precariedad que se antoja irreversible.

 

A 22 años del Canal 22 su hoy y mañana enfrenta numerosos desafíos. Por ahora me quedo con que su frágil modelo económico es generador de la actual disputa. Y no es sólo por la insuficiencia presupuestal; también por la imposibilidad de aplicar en plenitud las ventajas de su régimen legal, es decir, de su título de concesión, algo muy distinto al permisionario. Como empresa paraestatal, se ha perdido. Se le trata como una dependencia de la SEP y del Conaculta. Mientras eso no se revierta, en tanto no haya apertura para su funcionalidad empresarial, será más difícil generar armonía entre viabilidad financiera, generación de contenidos, creatividad e independencia editorial.

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.