Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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16-10-2017 19:14:40

Secretaría de Cultura: cirugía de alto riesgo

 

Eduardo Cruz Vázquez

 

Me parece normal que la mayoría ignore las implicaciones legales y administrativas de crear una nueva secretaría de Estado. Esto se ha hecho evidente al ventilarse la iniciativa de decreto para reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la cual, por lo demás, es incompleta e inconsistente. Aún cuando los operadores del gobierno lo intenten ocultar (incluyendo en ellos a los legisladores priistas y sus adherentes), se trata de una cirugía mayor a ese cuerpo múltiple y deformado que se llama subsector de Cultura y Arte de la SEP, es decir, el Conaculta.

 

Como en las intervenciones de alto riesgo, o el equipo de cirujanos hace bien su trabajo o el fracaso conducirá a ese ser a una suerte de estado vegetativo. Y si se levanta y camina, será con peores males de los que tenía. Así entiendo la labor de reformar el papel del Estado en la cultura: se hace bien todo desde el principio o la condena será mayor para las próximas generaciones. A los amantes de lo inmediato no les gustará esto: los resultados de una Secretaría de Cultura (SEC) bien instrumentada se verán en dos o tres sexenios.

 

En tal perspectiva, también es normal que la mayoría dé por sentado que el nuevo organismo costará y mucho. Se necesita invertir dinero y sacrificar numerosos intereses a cambio de crear otros. Por principio, el propio gobierno tiene que asumir la reingeniería de los suyos. Que una noción moderna de cultura pasa por trasferir funciones de otros despachos y dependencias a la que se quiere concebir. Citemos de forma sucinta seis casos emblemáticos.

 

El primero: la Secretaría de Gobernación debe entregar el Archivo General de la Nación y desmantelar un aparato de control, la Dirección General de RTC. El segundo: la Secretaría de Economía debe incluir la injerencia de la SEC, darle voz y voto en el INADEM, la banca de desarrollo y en los tratados internacionales. El tercero: el IMSS –salvo excepciones- debe entregar los teatros que administra, tanto como el ISSSTE renunciar a sus oficinas culturales que contribuyen a la dispersión de fondos.

 

El cuarto: la Secretaría de Hacienda debe entregar recursos para la nueva estructura orgánica, para el nuevo contrato colectivo de trabajo, para que la administración cultural simplifique y descentralice y para que el SAT haga eficaz su papel en la política fiscal del sector. El quinto: la Secretaría del Trabajo debe tomar la negociación con los trabajadores hasta hoy del SNTE (y otros de la CNTE) y acordar un contrato que mejore a los empleados que seguirán, liquide en las mejores condiciones a los que se tienen que ir y garantice con los años la renovación generacional. Y el sexto: la Secretaría de la Función Pública debe tomar la iniciativa de que la nueva SEC decida con apoyo del Congreso si es viable o no contar con servicio de carrera que, en su caso, deberá emular (sin los vicios que sabemos) al de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

 

Como un primer paso hacia la creación de la SEC, es cierto que a la iniciativa de decreto para reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal no le corresponde resolver todos los detalles de la cirugía. Pero es innegable que como se presentó, carece de instrumental necesario para generar un nuevo cuerpo cultural. Si los tratantes directos no son capaces de darse cuenta de que es necesario reformular su ruta clínica, mejor dejen como está al mancillado Conaculta: al menos ya está acostumbrado (como nosotros a él) a verlo a dar tumbos con algunas alegrías.

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.