Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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16-10-2017 19:08:44

Secretaría de Cultura: ¿un poder en medios?

 

Durante años, distintas voces, propusieron que fuera una Secretaría de Cultura y Comunicación. Ahora, la iniciativa de crear la Secretaría de Cultura (SEC), tiene otro enorme desafío por resolver: su componente de medios de comunicación. Como en el caso de las reformas al FONCA, al INBAL y al INAH –expuestas en entregas anteriores- o se va a fondo o se compromete el futuro de muchas generaciones que ven en el aparato institucional una alternativa de responsabilidad social, de trabajo y despliegue creativo.

 

En el tramado de la propuesta de reforma cultural, y de aprovecharse los espacios generados por la reforma en telecomunicaciones, tanto o más se puede hacer con el aparato mediático del Conaculta. Aplicar esta reestructuración no se contrapone al aún en ciernes Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano; es más, no resulta desproporcionado que este sistema tenga una mayor interdependencia con la SEC. Reconfigurar el aparato mediático del Conaculta es dejar atrás el control que, junto con la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) y otras áreas de la Secretaría de Gobernación (Segob), se tienen sobre los medios del Estado y de los medios privados y extranjeros. Es dejar atrás la función casi policíaca de la Segob, para reconocer al fin, la función pública de la comunicación. Por ejemplo, la calificación/clasificación de las películas y de publicaciones: éstas y otras funciones debieron ser facultadas al Conaculta, como en su momento se logró con la Cineteca Nacional. Toca pasen a la SEC.

 

Se trata de una reordenación que potenciaría los contenidos, la eficacia financiera y daría mejores asideros a las nuevas frecuencias y canales públicos que surjan de la ley de telecomunicaciones. Los medios del Conaculta hay que concentrarlos en una sola instancia, como una corporación y no un instituto como han ventilado en algunos momentos voceros del gremio cinematográfico. Aglutinar al Instituto Mexicano de Cinematografía, la Cineteca Nacional, el Centro de Capacitación Cinematográfica (una A.C.), el Canal 22 (empresa paraestatal), la Fonoteca Nacional, los Estudios Churubusco (también paraestatal), el Instituto Mexicano de la Radio (combinación de frecuencias concesionadas y permisionadas que dependen del titular de la SEP), Radio Educación (que sigue a la espera de su paso a FM) y el Centro de Cultura Digital. ¿Podemos imaginar el poderío de esta corporación? Me parece que es posible.

 

En la esfera de los medios se encuentra uno de los elementos de política cultural que se espera más característico de la gestión del Conaculta, y de la llamada Agenda Digital Nacional (ADN): los componentes, bienes, servicios, productos y estructuras que en conjunto articulan la cultura digital. El Centro de Cultura Digital (sin olvidar que un antecedente se ubica en la creación del Centro Multimedia en el Centro Nacional de las Artes), habrá de atender desde su raíz mediática-tecnológica al Estado. No menos importante son las funciones que desde la Secretaría de Comunicaciones y Transportes también deben pasar a la SEC.

 

Por supuesto que hay más instrumental mediático en una futura secretaría. Citemos dos casos. Por un lado, todo lo relacionado con publicaciones periódicas, ya que es menester privilegiar su modalidad como medios más que como reflejo de la labor de ciertas dependencias. Por otro lado, el uso de los tiempos oficiales –lo que queda de ellos- y de otras variables de difusión a través de las grandes cadenas de televisión, radio, cine e internet.

 

No es difícil en unas cuántas líneas proyectar el descomunal empeño que debe ponerse en la creación de una Secretaría de Cultura. La duda es legítima ¿tendrá el gobierno capacidad de tal reforma cultural? Y lo que aún falta por decirles…

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.