Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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16-10-2017 19:14:18

Por un Programa Cultural para Presupuesto Precario (PCUPP)

 

La queja de la insuficiencia presupuestal para el aún Subsector de Cultura y Arte de la SEP, es decir, el Conaculta y los numerosos organismos que coordina, ya no es suficiente para una posible rectificación. Es importante conocer a mayor profundidad cómo se estructura el gasto y cómo se ejerce.

 

Esta es una responsabilidad pública que no debería ser objeto de una solicitud de transparencia. En las comisiones de cultura del Senado y la Cámara de Diputados tendría que ser ordinario que al menos una vez al año comparecieran para este fin los funcionarios del subsector. Como debería ser parte de una política de rendición de cuentas facilitar oportunamente el conocimiento de los programas de trabajo, de su integración y de sus resultados, más allá de la formalidad con el que se entregan de manera rutinaria a las autoridades superiores y de pronto, según los humores, a la opinión pública.

 

De ahí que proponga elaborar un Programa Cultural para Presupuesto Precario (PCUPP), ya que es la mejor forma de conceptualizarlo para lograr el diseño de su estructura operativa de cara a su insuficiencia. Bajo esta tesis, corresponde a las autoridades culturales y al legislativo presentar cómo se gastarán los poco más de 17 mil millones de pesos que se han destinado para el año 2016. Cierto que el propio decreto del Presupuesto de Egresos señala el gasto corriente, el gasto de inversión y los recursos etiquetados a proyectos específicos, entre otros rubros. Pero como muchos saben, a partir de que se conoce el “techo presupuestal”, los diferentes organismos federales, como estatales y municipales, proyectan su realización.

 

Van las que considero las premisas básicas para integrar un PCUPP:

 

1.- Para fines comparativos, conocer el presupuesto ejercido de 2012 a 2015: señalar los ingresos/egresos y los montos autorizados en los respectivos PEF contra lo que realmente se gastó. Hacerlo dependencia por dependencia del subsector. Y desagregar lo que es gasto corriente, lo que se va en salarios, prestaciones y demás erogaciones que permiten el funcionamiento de los organismos, a lo que se conoce como gasto líquido o de inversión. Es decir, lo que se gasta en llevar a cabo lo que se ofrece como programa de trabajo.

 

2.- Conocer el plan de trabajo para el 2016 desagregado a detalle, particularizando tanto en el monto de los fondos por dependencia, como por el tipo de acción a ejecutar. Por ejemplo, cuántas exposiciones se montarán en el INBA, cuánto gastará en cada una y en qué rubros (honorarios, impresiones, montaje, etc.). En esa perspectiva, el PCUPP debe brindar la seguridad de las prioridades del ejercicio presupuestal, el que la derrama estimule el empleo y las cadenas productivas.

 

3.- Conocer el calendario de entrega del subsidio por parte de la SHCP. Esto es fundamental, ya que de ello depende la eficacia del plan y asignaturas tan sensibles como el que los prestadores de servicios y los proveedores cobren oportunamente por lo que bien ofrecen.

 

4.- Comprometer una mejora en los procesos administrativos para la elaboración de todo tipo de contratos, para concretar las licitaciones y para la entrega de los recursos etiquetados por el Congreso. Es vital que ante la precariedad presupuestal se den garantías de que los recursos que se tienen operen de manera fluida en toda la cadena productiva que genera el subsector.

 

5.- Que a los estados y municipios se les entreguen oportunamente sus asignaciones una vez que han pasado la fiscalización del Conaculta. Las instituciones culturales estatales deben contar también con un calendario que dé certeza a sus planes de trabajo.

6.- Hacer claro compromiso de informar cada trimestre sobre el desempeño del PCUPP, especialmente de dos aspectos: los subejercicios que se presenten y de las reasignaciones que se hagan. Es sabido que de lo que se promete a lo que se lleva a cabo, hay diferencias. Es importante identificarlas, transmitirlas y resolver según el caso.

 

7.- Trazar una estrategia de colaboración y de corpoducción con grandes empresas del sector privado, nacionales y extranjeras, con el propósito de ampliar la cobertura de bienes, servicios y productos culturales.

 

El presupuesto es precario ya que acusa disminución con respecto al del año anterior, amén de otros agravantes de los que poco se habla, como son el paso del tiempo, el impacto de la inflación y el costo de numerosos insumos propios de la gestión pública. También porque suele haber recortes del gasto durante el año y por la disminución de la oferta de trabajo por parte de las instituciones, lo cual acentúa la precariedad laboral. Poner en marcha un PCUPP, es asumir no sólo una responsabilidad pública, es comprometerse al aprovechamiento de los recursos y tratar de que impacten de la mejor manera en la sociedad.

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.