Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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16-10-2017 19:09:30

La plaza culturosa

 

ASF: de vértigo

 

Eduardo Cruz Vázquez

 

Al caminar por la plaza, de pronto, caramba, que me mareo. Como dicen que ocurre, un sudor frío me envolvió. Por fortuna no estaba lejos de la terraza principal de este flamante mall cultísimo. Y cuando llenaba mis pulmones de aire fresco, gracias a los jardines verticales… ¡Oh no!

 

Cúlpese de mis vértigos y palpitaciones al Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública de 2014, elaborado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF). (Imaginen qué me ocurriría si el señor Auditor editara un Greatest Hits). Son miles de páginas que encierran un muestrario de las irregularidades y también, hay que decirlo, de los aciertos encontrados en el diseño y manejo del gasto público. Lo digo de esta manera, pues no encuentro otra (bueno los fiscalizadores le llaman “Auditoría de cumplimiento financiero” y “Auditoría de desempeño”).

 

Resulta que por meterme a buscar los hallazgos de la ASF en el campo del extinto Conaculta (hoy Secreculta) y en el Fondo de Cultura, me dolió la cabeza. Y es que para un habitante tan común y tan corriente como yo mero, el informe es un laberinto, a la vez que guarida de acertijos. Además, es de sabios la narrativa. De matemáticos las cifras de millones y de miles de millones de pesos que se enuncian. De psiquiatras las recomendaciones. De ilusos que vayan a hacer caso.

 

Pasé tres horas frente a la versión enciclopédica y electrónica de la ASF. Claro, tiempo que supera por mucho la media nacional de lectura y que me perdone la promotora de lectura llamada Barbie. Así las cosas, supe de detectaron “Once áreas clave de riesgo”, de las cuales me intrigaron la número 2 “Revelación de pasivos y gastos”, la 5 “Obra pública”, la 7 “Subejercicios” y la 9 “Programas públicos duplicados y sin coordinación”.

 

Ilustrativa de la número 2, es la auditoría 84, “Gasto Público Federal”. Ahí escribieron algo muy familiar en el difunto Conaculta: “Es necesario regular las ampliaciones y reducciones presupuestales respecto de los montos originalmente aprobados por la Cámara de Diputados y transparentar el uso de los ingresos excedentes, así como la reasignación de los subejercicios no subsanados al cuarto trimestre”.

 

Luego viene más: que los Estudios Churubusco, que el Museo Juan Soriano, que el Museo Internacional Barroco: montones de peros a sus cuentas y desempeños.

 

En otro momento de mis tres horas, apareció cual acto de magia (verdad, verdad, por ésta que fui como inocente pescador), la relación de los fondos y programas que tuvieron “un mayor subejercicio en la Cuenta Pública 2014, en términos relativos, respecto del monto asignado a los entes fiscalizados”. Son, a saber (helado de limón), el Programa de Apoyo para Fortalecer la Calidad en los Servicios de Salud con el 78.9% de recursos no ejercidos al 31 de diciembre; el Programa de Expansión en la Oferta Educativa en Educación Media Superior y Superior, con el 75.3%; el Fondo para Elevar la Calidad de la Educación Superior, con el 73.3%; el Fondo de Cultura con el 56.0%; el Programa Escuelas de Tiempo Completo, con el 49.6%; el FASP, con el 48.6%, y el FISE con el 43.4% (el cuento de las siglas y acrónimos ocupa varias páginas del informe).

 

¡Santa plaza culturosa! ¡El Fondo de Cultura 56%! ¡Oh, he ahí parte de los “etiquetados”, el fastuoso talismán de los legisladores culturosos!

 

Ya de refilón, leí que un estudio de la propia ASF, encontró que los legisladores usan en un 69% los documentos generados por los auditores, mientras que un 39% “nunca o casi nunca” les echa ojo. Ante tal experiencia límite, sentado en la terraza, tomé un bacanora para volver a mi santa paz.

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.