Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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16-10-2017 19:14:09

Cultura/TLCAN: el desfiladero

Hay oportunidades que el proceso histórico ofrece pocas veces. Para quienes viven de la cultura, Donald Trump ha abierto una puerta para replantear el sector. ¿Entramos o mejor un portazo?

 

Comercio y empresarios dedicados a bienes, servicios y productos culturales siempre han existido en México. Conforman un legado poco conocido, escasamente visto con valor. Por razones de desarrollo, no es descabellado decir que desde la Independencia hasta mediados de la década de los 80 del siglo XX, el mercado cultural fue robusto, con una mayoría de componente nacional, de importaciones limitadas y de exportaciones singulares sobre todo en las industrias de editorial, del cine, la música y la radiodifusión.

 

Las conciencias sectoriales se dividían por las ganancias y a través de gremios con enorme fortaleza. La frágil estadística era al contentillo del gobierno y de los empresarios según su peso productivo. La fiesta de los números la vino a tratar de poner en orden el INEGI a partir de 1983. Y fue la apertura comercial y la puesta en marcha del TLCAN –con la adopción del Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte- la que estableció una estructura sectorial en la que el comportamiento de la cultura puede analizarse de manera dispersa.

 

Como ha reconocido Jaime Serra Puche, lo que en 1994 se entendió por sector cultural, con sus empresas e industrias, no fue materia de preocupación en el acuerdo con Estados Unidos y Canadá. Abiertas las fronteras, mientras el músculo norteamericano se nos fue imponiendo –cine, música, tecnología, televisión, etc.-, el canadiense terminó por borrarse del mapa.

La evidencia de un México exportador de bienes, servicios y productos culturales es limitada y no pocas veces confusa por el sistema arancelario. Si bien la Cuenta Satélite de la Cultura que puso en marcha el INEGI en 2014 ofrece ciertas cifras, si las aunamos a otras fuentes de estudio, se verá que las exportaciones culturales no son precisamente nuestro fuerte en la relación trilateral.

 

Desde el lado de la academia y el periodismo de investigación, un foro realizado por el GRECU de la UAM en 2014, arrojó el impresionante descuido en el campo de la investigación. Sin embargo, el libro “TLCAN/Cultura. ¿Lubricante o engrudo?” (descargable en economiacultural.xoc.uam.mx) muestra que ante la eventualidad de una renegociación del tratado y sobre todo con los Estados Unidos, el sector cultural enfrenta un enorme desafío tras 23 años y –sin exagerar-un reto histórico.

 

Por ello el GRECU y El Economista promovieron en días pasados un foro al respecto en la Casa Rafael Galván de la UAM. Tras dos jornadas de diálogo con diferentes actores, advierto una disyuntiva brutal. Por un lado, que el sector intente ir a la mesa con todo lo que (precariamente) dispone. Desde esta postura se iría a negociar lo que pueda beneficiar ante todo al mercado interno, dado que la capacidad exportadora es prácticamente nula.

 

Por el otro lado asoma una dosis radical: no incorporar ni un ápice del sector al tratado, es decir, dejarlo totalmente fuera. Esto implica tocar los grandes intereses norteamericanos, tanto como ir a fondo de una reforma cultural. Desde esta opción suena las alarmas del proteccionismo y los malos tiempos políticos; desde la otra, se vislumbra una batalla casi perdida.

 

Este proceso histórico muestra además que de la entonces Secretaría de Comercio y Fomento Industrial a la hoy Secretaría de Economía es notable el avance para incorporar y resolver los desafíos del sector cultural. Que del entonces Conaculta a la flamante Secretaría de Cultura no tenemos ningún cambio, simplemente no tienen la menor idea de su responsabilidad con la economía cultural. Estamos en el desfiladero.

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.