Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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16-10-2017 19:08:12

TLCAN/Cultura ¿Guajardo guaje?

 

La comunidad cultural espera que el Secretario de Economía se pronuncie, al fin, sobre la importancia del sector cultural en la renegociación del TLCAN

 

Sabe pero no se pronuncia. Me quedó claro cuando era diputado. La entonces presidenta de la Comisión de Cultura, Kenia López, facilitó el encuentro. El legislador Ildefonso Guajardo me dio la bienvenida: “Si me vienes a decir que una orquesta es negocio, no nos vamos a entender”. No pasamos de un diálogo comprensivo. Al rayar el sexenio, se lo mencioné al Secretario de Economía en un evento en Relaciones Exteriores.

 

Venían los 20 años del inicio del TLCAN. Después de varias pujas, llegamos con Juan Carlos Baker, hoy Subsecretario de Comercio Exterior, en esos días Director General. Les pusimos la mesa en un foro del GRECU de la UAM. Sabían pero no se pronunciaron. Vino la negociación del TPP. Dialogamos con los funcionarios Roberto Zapata y Alberto Guadarrama. Lo mismo: hay un conjunto de intereses del sector cultural, son distintos como novedosos con relación a lo que se negoció en 1994, pero no se pueden pronunciar.

 

Una larga conversación con Salvador Behar, Director General de Comercio Exterior, nos aleccionó de las variantes. De los límites y posibilidades en la renegociación del TLCAN. Hace semanas en la Casa Galván de nuestra universidad, al lado de Behar, una veintena de interesados confeccionamos un documento base (disponible en http://economiacultural.xoc.uam.mx). Queremos sitio en “el cuarto de al lado”. Y luego más allá: con mi colega, el cineasta Víctor Ugalde, propusimos comenzar aplicando aranceles a las importaciones de cinematografía norteamericana, como parte del paquete que la OMC dio a México por los maltratos en el comercio del atún. Saben pero no se pronuncian.

 

Si el secretario entiende de orquestas, conoce el negocio de la música. Va a gran diversidad de conciertos dentro y fuera del país. Acude al cine, unas más a Cinépolis que a Cinemex (ya nos dirá de sus películas mexicanas). Está suscrito a Netflix. En su casa tiene obras de arte, grabado, óleo y escultura. Recorre museos. Es fan de diseñadores de lentes. De trajes. Usa tableta para leer noticias, pero estima los diarios impresos. Carga siempre con algún libro, prefiere Gandhi que Amazon. En sus viajes, nada como obsequiar artesanías. Por ello el turismo cultural no le es ajeno, como tampoco la emoción del Cirque del Soleil con el espectáculo “Luzia”. Celebra la gastronomía mexicana como bien patrimonial, mientras favorece numerosas franquicias de comida norteamericana. Guajardo sabe de cultura pero no se pronuncia.

 

Pero ¿qué queremos escuchar, secretario? Que el Gobierno de la República reconoce que, tras un largo periplo histórico, el sector cultural es fundamental para el desarrollo del país. Que sus intereses son vitales para el aparato productivo, para la política económica. Que sus diferentes actividades son centrales para la soberanía nacional. De frente a una renegociación hay agenda, secretario Guajardo: cine y demás productos audiovisuales, radiodifusión, contenidos en telecomunicaciones, propiedad intelectual y derechos de autor, comercio electrónico, servicios por internet, esquemas de tributación, movilidad de trabajadores de la cultura, pertinencia de fracciones arancelarias, industria editorial, etc. Sabe mucho ¿por qué no se pronuncia?

 

Espero que no sea por subestimar el sector. Por pensar que en 23 años de TLCAN (y demás tratados) nuestras empresas culturales no alcanzan nivel de atención por parte de la Secretaría de Economía. Que en su pensamiento no esté que le son indiferentes a los comerciantes norteamericanos y canadienses. ¿Ya vio, secretario, las matrices arancelarias del Banco de México que indican el precario comercio cultural con Canadá contra las abrumadoras importaciones que hacemos de Estados Unidos? Después de tantos lustros ¿será usted el que al fin reconocerá que es indispensable fijar una política económica para el sector cultural? Caray, secretario regio, no se haga guaje.

 

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.