Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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16-10-2017 19:13:40

En busca de la poscultura

 

 

Un breve recorrido por la República del equipamiento cultural, de modelos 1.0 a 4.0, arroja el descomunal acervo, los intereses, ese otro país

 

El temerario ajuste de paradigma cultural va por el Paseo de Santa Lucía, de Monterrey. Al tomar la barca por el río artificial, tras mirar las entrañas del Museo de Historia Mexicana o del Museo MARCO. También al ver el férreo paisaje arqueológico del horno de la fundidora, los vestigios industriales engalanados con ciclopista, jardines, juegos infantiles, salas de cine, un centro de convenciones, restaurantes, museos.

 

El corte puede estar en el Museo del Desierto, en Saltillo, con su lluvia de la nada, o en los ardores del Musas, el Museo de Arte de Sonora. En el Centro Cultural Tijuana, con esa “bola” única en toda la línea fronteriza. Tal vez en el trazo prometedor del Museo Mazatlán, el Musma, envuelto en el oleaje Pacífico. Quizá en el Museo Laberinto de San Luis Potosí, en su torre del observatorio, por aquello de dar con la ruta de las mineras canadienses. La sacudida tiene escala en Guadalajara, pues el portentoso despliegue del Centro Cultural Universitario de la UdeG, atolondra al mismo paradigma. Y aunque no fue el sexto Museo Guggenheim, en esa loma tapatía de todos modos brotará un día el Museo de la Barranca.

 

En la República nuestra hay un mix de prototipos culturales. Se dan con más de 50 millones de mexicanos en pobreza. Ahí viene Joyá, en Nuevo Vallarta, otra inversión espectacular del Cirqué du Solei, un mega parque que es otro decir museístico. En faena descomunal, en la Riviera Maya, el Dreamworks Theme Park. Se habla de un costo superior a los 3 billones de pesos. En esa tierra ancestral, habrá museos para honrar a los mayas, como montañas rusas. Vaya comercio al lado del Parque Xcaret, el líder del turismo ecológico.

 

No hay modo de parar, pues en Mérida una ceiba de hierro también rinde su culto. Se trata del Gran Museo del Mundo Maya (uno de los varios frutos de las Asociaciones Público Privadas). Mire la arquitectura como suerte de nido. El edificio es eso y más, consulte la cartelera. A su vez recomendable la programación del Centro Cultural San Pablo, como las actividades en la Ciudad de los Archivos, en Oaxaca. Y del brazo del gasto público contemos el Forum Cultural Guanajuato, el Centro Cultural Teopanzolco y el Museo Juan Soriano, en Cuernavaca, así como el Macro Espacio para la Cultura y las Artes, en Aguascalientes.

 

Las cuentas pasan por Hidalgo. Pian pianito Pachuca Ciudad del Conocimiento y la Cultura aspira al epicentro, con su cauda de entrecruzamientos con el consumo. Esos caminos de la oferta-demanda que en el Pabellón Universitario, en pleno campus, recrea los hábitos de la comunidad de la UAEH. Ahí tienen desde Oxxo hasta los quesos producidos en los ranchos de la divina garza. En este nicho, sin mirada recelosa, se alza la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. El Complejo Cultural Universitario es de ovaciones. Comenzó con el plan de ser un centro comercial. Se quedó como patrimonio de los lobos. Tiene restaurantes, librería, salas de cine, biblioteca digital, un enorme auditorio, teatro, sala de conciertos, el circuito de esculturas y el parque para jugar ajedrez. Su arquitectura atisba a la de Toyo Ito, el Premio Pritzker. El japonés hizo el Museo Internacional del Barroco, otra APP, en esa otra galaxia que es la Zona Angelópolis.

 

Las fronteras se diluyen en el ajuste del modelo de desarrollo cultural. Ahí el planeta Polanco de Carlos Slim: Museo Soumaya, Teatro Telcel, Museo Jumex, Acuario Inbursa, cines. Y cuidado: en Río Churubusco viene Mítikah, la “nueva mini ciudad de CDMX”. El alarde de los centros comerciales mixtos. Y ofrece que “el ancla del área de entretenimiento será un parque de diversiones de reconocimiento internacional. Es de tal magnitud su presencia dentro de Mítikah, que planea un área de entretenimiento acuático”. Sopas.

 

También el equipamiento cultural corre por las vías del 1.0 al 4.0. La era de la poscultura. Miles de millones de pesos públicos y privados. No tardará la primera plaza llena de comercios culturales, en tan amplio sentido como es ya posible.

 

 

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.