Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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18-10-2017 17:06:58

Enrique Rafael Peña Tovar y de Salinas

 

No son pocos los sucesos que se suman durante esta administración en el ámbito oficial de la cultura.

 

La historia puede iniciar en la FIL Guadalajara. Diciembre de 2011. Una feroz burla por no decir los nombres de tres libros. Si Enrique Peña Nieto traía fobias contra la comunidad cultural, ahí se le consolidaron. O las sembró con amargura. Su campaña presidencial estaría marcada por su lejanía con los desafíos del sector cultural. Contó sus compromisos. Entre ellos, relanzar la diplomacia cultural. Reconocer la cultura como sistema productivo. Nada. De un confín surge la Secretaría de Cultura. La ley con derechos. El vale para vulnerables.

 

Sin gloria, el PRI hizo algunos foros en campaña. Poquito después del día de muertos, en una sala de juntas, Rafael Tovar saluda al electo. Una cita con un puñado de personalidades. María Cristina García Cepeda, se sienta como coordinadora en el equipo de transición. Posteriormente, en una deslavada convivencia con la comunidad, la cargada es para Maraki. Después de renunciar a la dirección de las celebraciones del bicentenario, Tovar despachaba sus asuntos en una casona familiar de la colonia Escandón.

 

Quería ser secretario, pero de Turismo. O de Relaciones Exteriores. Algún otro cargo. Un escalón más arriba. Emilio Chuayffet, al frente de Educación Pública, pensaba en Tere Franco para el Conaculta. A regañadientes, el mexiquense dio posesión a Tovar. Brillaron los sables. Sorpresas te da la vida. El equipo (re)tomó posiciones. Cofradía reunida.

En Conaculta se va por la misma dosis de programas operados en otras administraciones. Es la (re)restauración. Desempolvan el de animación cultural. Se agrega el Programa Cultura para la Armonía que "atenderá a las comunidades de los polígonos definidos en el Programa Nacional para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia, y en la Cruzada Nacional México Sin Hambre". Zas. Se pone en entredicho la labor de Consuelo Sáizar. Una feroz embestida que alcanza titulares en periódicos. Los desencuentros con Chuayffet son tan públicos que se hacen costumbre.

 

Enero de 2014. Museo de Antropología. Gran fiesta para conmemorar los 25 años de creación del Consejo. Tovar expresa que “con el objeto de contar con una participación amplia en la toma de decisiones, a partir de este año conformaremos consejos consultivos para cada especialidad de la cultura, integrados por responsables de las instituciones culturales, miembros de la comunidad y expertos". El escritor Hugo Gutiérrez Vega, señala ante Peña Nieto que "el odio conservador a la cultura y al Estado laico rompió con esta tradición posrevolucionaria, y se disfrazó con un gigantismo absurdo y contradictorio y contraproducente". En ese año, se pone en marcha la Cuenta Satélite de Cultura y se promulga el Programa Especial de Cultura y Arte. Hay síntomas que hacen ver por la salud de Tovar.

 

Con Aurelio Nuño, Jefe de la Oficina de la Presidencia, se teje fino a contrapelo de Chuayffet, quien es removido en agosto de 2015. En el informe de septiembre, el mandatario anuncia la Secretaría de Cultura. Se crea en diciembre sin mayor alegato. Legisladores de oposición en camadería con el PRI. Es que no puedo con tanta chamba, exclama el joven Aurelio. Tras la designación en Palacio Nacional, Tovar desaparece por semanas de la escena pública. Cuando retoma actividades, es notoria su mala salud. Meses de encubrimiento, indefiniciones, de chismes lastimeros. Deja al garete la discusión de la ley de cultura. Hay parálisis por la centralización del poder. El 10 de diciembre de 2016, fallece. Peña lo designa heredero de Vasconcelos y Torres Bodet. García Cepeda habrá de presidir la cofradía bajo la imperturbable sombra del caudillo.

 

Al quinto informe, Peña Nieto se alza como el Presidente de la Secretaría de Cultura. De la ley por años pospuesta. Del vale para pobres. De la baja presupuestal. Del no por la cultura en el TLCAN. Su legado es el de Tovar, el cual se los fincó Carlos Salinas con el Conaculta y se los armonizó el PAN. Sin proyecto cultural alternativo de la oposición, el PRI sigue de gane.

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.