Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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18-10-2017 17:07:38

ENIGH, el sabor de la ensalada

Tener estadísticas e interpretarlas, requiere de una combinación de oficios como chef, mil usos, laboratorista, bailarín, sacerdote y artesano

 

Hago de cuenta que la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) es una barra de ensaladas. No encuentro mejor manera de saborear deciles, millones de pesos corrientes, porcentajes de pobreza contra fortunas. Echarle al plato diferentes lechugas cual preguntas de cuestionario. Espinacas como Popeye el marino para la fortaleza econométrica. Nueces y arándanos para la concentración. Un poquito de cada una de las verduras de buena digestión. Venga, eso sí, un sólo aderezo: el que le da ricura a todo aquello que interesa al sector cultural. Qué platazo ofrece el INEGI. A ver si se le antoja.

 

El bocado va sobre el gasto corriente monetario total trimestral ¡Mmmmm! Nuestra categoría es “Servicios de educación, artículos educativos, artículos de esparcimiento y otros gastos de esparcimiento”, que ocupa el tercer lugar en la escala de desembolsos (12.4%). Para degustar hay que ir al cuestionario. Esta es la gama de olores que encontramos. En el apartado “Educación, cultura y recreación”, los artículos son enciclopedias, libros, periódicos, revistas, audiocasetes, discos, discos compactos y películas DVD. Cof. Cof.

 

La relación de “Servicios de recreación” considera cine, teatros, conciertos, centros nocturnos, espectáculos deportivos, lotería/juegos de azar, cuotas a centros sociales/clubes, renta de casetes para videojuegos, discos compactos, videocasetes, museos, ferias, juegos mecánicos, fiestas, paquetes turísticos. Y en comunicaciones, que tanto involucra actividades características del sector cultural, el encuestado señala entre teléfono particular/público, celulares, equipo/accesorios, estampillas de correo e internet público. ¡Ouch!

 

Cuchillo y tenedor hacen su labor: el gasto corriente monetario promedio trimestral es de 28 143 pesos. A “Servicios de educación…” van 3 495 pesos, el tercero en importancia. En los 20 principales rubros específicos de gasto, en primer orden el de educación (2 432 pesos), en el noveno el de comunicaciones (1 237) y en un decoroso lugar 17, el de esparcimiento (771). Hasta aquí, hay varias texturas que se imponen en la ensalada. Una de ellas, la supremacía conceptual del esparcimiento como actividad aglutinadora de lo cultural. No es poca cosa después de décadas de cacarear lo contrario en el país de los esplendores de 30 siglos.

 

Otra textura es el conflicto conceptual irresuelto en el sistema de clasificación que nos rige. La convivencia no tan sana entre esparcimiento, recreación, entretenimiento y cultura. Todos para cada uno o uno para ninguno. Con un toque amargo resulta texturar lo que INEGI define como servicios y artículos recreativos. Allá ellos por qué audiocasete o juegos de azar. El mix de las categorías de la ENIGH(mática), hace un combo que impide conocer la verdad piadosa de qué es el consumo cultural en el gasto. En breve texturación, para colmo, juntan la chía educativa con la horchata cultural. ¿No que son campos ya vastamente independientes?

 

Estas textualizaciones no impiden el atracón. Por ejemplo, en la distribución total del gasto por entidad federativa, desagregada en la categoría de “Servicios de educación…”, el más alto porcentaje lo destinan los regiomontanos (el 14.83%. Sin duda, carne asada mata torta de chilaquiles). Le siguen los morelenses con el 14.63% (de veras, no hay Graco por liebre). En tercer pedestal, la casi ¡por fin! desmancerada Ciudad de México (13.48%).

 

De abajo para arriba (¿no ha comido así más de una vez?), en Guerrero se destina el 8.9%, en Oaxaca el 8.96% y en Veracruz el 11.54%. En la barra no dejan de sorprender los porcentajes de Yucatán (11.85%), Jalisco (11.84%) y Guanajuato (13.63%), por ser entidades que se supone tienen grandes componentes culturales, educativos y financieros.

 

A estas alturas del platazo, algo te sale de artesano. Es difícil hacer piezas de la ENIGH para el sector cultural. Saben los dioses de avenida Patriotismo los porqués de la complejidad. De armar así las opciones del cuestionario. Algo es algo: 12.42% es el promedio nacional de gasto a “Servicios de educación…”, donde esparcimiento es algo de cultura. Claro, tome un Sal de Uvas Picot, de ser necesario.

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.