Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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18-10-2017 17:07:16

Queremos tanto a PEF

El Presupuesto de Egresos de la Federación, cual objeto amoroso, es apasionante e incomprensible, desata pasiones y al final, es incierto

 

Pero cómo no quererlo. Es el amor de la vida sexenal. Mientras la Ley de Ingresos representa todos los males del existir patrio, el querido PEF es la ensoñación. El borde pasional donde se tejen las esperanzas de un año. Y del que sigue. En sus páginas e incontables números anidan también las narrativas de todas las querencias. Sus propuestas contenidas, las discusiones que desata, las historias desgarradoras que atesora, los arreglos que invoca, le hacen amorosamente inaprensible. Desde esa posición dominante, tantas veces inescrutable, intento ir por mi pedazo de su corazón.

 

Mi querido PEF reserva el Ramo 48 a la Secretaría de Cultura. Así mero, es un ramillete. Un manojo de flores en botón. Dice que contará con 11 716 173 982 millones de pesos. Hasta mediados de noviembre, en el otoñal Congreso, se sabrá si sube o baja la asignación merecida según la sabiduría de los artesanos del presupuesto nacional. Pero en este mío arrebato interesa cómo dividen, los dioses de la Secretaría de Hacienda, tanta hermosura. Ellos son herederos de la más fina prosapia tecnocrática. Su palabra es la ley. El objeto del gasto lo dividen en cuatro capítulos. El 1000, de Servicios Personales, el 2000, de Materiales y Suministros, el 3000, de Servicios Generales y el 4000, titulado Transferencias, asignaciones, subsidios y otras ayudas.

 

Quererte es mi castigo, PEF. Cómo no recibirlo si de los casi 12 mil millones, 5 729 534 746 los destinas a Servicios Personales. Es decir, más del 50%. Una chulada de verso los conceptos en que los repartes. Números 1100, 1200, 1300, 1400, 1500 y 1700 (el 1600 es non grato desde hace tiempo). En ese orden la descripción: Remuneraciones al personal de carácter permanente, Remuneraciones al personal de carácter transitorio (¡caramba, que si lo es muchas veces el amor!), Remuneraciones adicionales y especiales, Seguridad social, Otras prestaciones sociales y económicas y Pago de estímulos a servidores públicos. Y no me pregunten, por favor, cómo se mide el resultado de tantos dineros destinados a sostener el multiempleo.

 

El contrato amoroso con PEF establece que Materiales y suministros tienen 413 611 031, Servicios generales 3 592 462 882, mientras que Transferencias y demás 1 980 565 323. Hoy tengo ganas de ti. No me digas que no, que me da la calambrina: el concepto 3300 Servicios profesionales, científicos, técnicos y otros servicios se toma 1 633 553 804 millones de pesos. El 4600 de Transferencias a fideicomisos, mandatos (léase FONCA, entre varios) y otros análogos, dispone de 1 096 818 988. Hay millones para Materiales de administración, emisión de documentos y artículos oficiales (173), Vestuario, blancos, prendas de protección y artículos deportivos (68), Servicios de arrendamiento (573), Servicios de comunicación social y publicidad (66), Servicios de traslado, viáticos y oficiales (97), Subsidios y subvenciones (163), Ayudas sociales (89) y Donativos (618). Arráncame la vida en el Laberinto del fauno.

 

Eso no es todo. Como dice un astrólogo, para mi adorado PEF telescopio y microscopio. En el pliego del insomnio de los futurólogos de Hacienda, a las oficinas dependientes de la C. Secretaria le tocan casi 4 mil millones de pesos, al INAH(udito) 3 mil 668 y al INBAL(ido) 3 mil 260. En Servicios personales el inaudito se consume dos mil trescientos ochenta millones y el inválido dos mil ciento cuarenta y cuatro millones de pesos. ¿Y lo que resta, Apá? La Subsecretaría de Desarrollo Cultural, de 111 millones programados, en sueldos y prestaciones toma 31 millones, en tanto la Subsecretaría de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura (¡este nombre sí que es amor del bueno!), de 7 767 previstos, en capítulo 1000 gastará ¡seis!

 

Caray, PEF de mis amores, cómo es cruel la incertidumbre. A pesar del tiempo, apenas te comprendo. Añorada Secreculta: lo único que me queda claro es que moverte cuesta y cuesta mucho.

 


Es egresado de la carrera de Comunicación de la UAM Xochimilco, con Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM Iztapalapa. Ejerce el periodismo desde 1980 en distintos diarios y revistas, como también la gestión cultural en diversidad de instituciones. Ha desplegado una amplia labor de análisis de la diplomacia cultural, de las políticas culturales, de la economía cultural, de las empresas culturales y en la formación de emprendedores culturales.

En su trayectoria destaca su desempeño como agregado cultural en las embajadas de México en Chile y Colombia, cuyo gobierno le condecoró con la Medalla al Mérito Cultural. Cuenta con dos obras que reúnen una parte de su quehacer como analista, reportero y cronista: Desde la frontera norte (UAM-Iztapalapa, 1991) y Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002). La editorial colombiana Común Presencia publicó el volumen de prosas poéticas Saldo a favor (2005).

Es coautor del estudio Políticas culturales en México, 2006-2020, coordinado por Eduardo Nivón (Editorial Porrúa, 2006). Coordinó las obras Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, obra pionera en su ámbito (UNICACH/UANL, 2007); 1968-2008. Los silencios de la democracia (Editorial Planeta, 2008), serial de entrevistas que abordan la situación de los medios de comunicación en el país; Economía cultural para emprendedores. Perspectivas (UAM/UANL, 2010), obra también sin precedente en el campo y es coordinador al lado de Carlos A. Lara González de 1988-2012. Cultura y transición (UANL/ICM, 2012), obra que por vez primera ofrece una visión sectorial de 24 años.

En junio de 2009 creó en la UAM Xochimilco el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), del cual es coordinador. Desarrolla una amplia tarea como consultor. En esta línea de trabajo destaca la coordinación del Programa Sectorial de Cultura de Oaxaca 2011-2016. También ha realizado análisis económicos del Festival Internacional Cervantino y del Centro de Cultura Digital, en momentos del Conaculta.

En 2011 apareció el epistolario y a la vez reportaje novelado Colombia tiene nombre de mujer, en coedición de Ediciones Sin Nombre y la UANL. Participa del Proyecto ¿Cómo vamos ciudad de México? del periódico El Universal. Su obra más reciente como coordinador es TLCAN/Cultura ¿Lubricante o engrudo? Apuntes a 20 años (UAM/UANL, 2015) y es coautor de Una nueva diplomacia cultural para México, coordinado por César Villanueva (UIA, 2015).

Su obra más reciente como autor es Sector cultural. Claves de acceso (Editarte/UANL, 2016). Actualmente es Jefe del Centro de Extensión Educativa y Cultural Casa Rafael Galván Maldonado de la UAM.