Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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21-11-2017 11:51:40
Economía cultural: dominios

Café con aromas encontrados 

Eduardo Cruz Vázquez

Ni modo, no sé cuándo terminará esta costumbre. Si bien ya he tirado a la basura sobres y sobres con recortes de prensa, si bien hace tiempo archivo referencias electrónicas, la tijera, en la mano derecha, goza al desprender del periódico o de la revista, la noticia que merece no morir en la venta del papel por kilo. Cierto, para hacer eficiente esta forma de trabajo, solía elaborar una bitácora. Y así ubicar en un momento dado, lo que requería para mis notas. Pero cada día olvido más lo que tengo... Sin embargo de pronto surge algo que me lleva a mis numerosos apuntes... En la reciente visita a Xalapa, por recomendación del amigo Manuel Velázquez, fui a surtirme del delicioso grano del Café Colón. Un kilo del tipo gourmet por 180 pesos. Eché entonces los ojos al tablero de precios. ¿Vale brindar cifras, datos de la producción nacional de café, de su consumo, de sus plantaciones, de lo que ganan quienes ahí se la rifan? Fue entonces que me reencontré con esta cita, fechada el 21 de marzo de 2013. Publicada en El Financiero, expresión de la productora Didinú, de Oaxaca, dice: "El café puede ser un placer para quien lo toma, una pesadilla para quien lo cultiva, un inestable pero lucrativo negocio para quien lo comercializa y una fuente de riqueza y poder para quien controla su transformación". Dicen que para el año 2018, el consumo per cápita alcanzará casi los dos kilos. Según mis estudios, en este año me tomaré 6 kilos.

 

Los dineros de mi vicio por el pan de dulce

 

Eduardo Cruz Vázquez

 

Unas veces pregunto, otras descubro. En estos días, al caminar una tarde por el centro de Xalapa, la vistosa vitrina me emocionó: ¡pan de dulce! Mis ojos dieron con el nombre: "Dauzón". Así que abrí la puerta del número 55 de la calle de Xalapeños Ilustres y llené mi charola con una variedad de piezas del mayor de mis vicios. Y resultó que esta panadería y pastelería es casi centenaria. Tiene numerosas sucursales en la capital veracruzana y en otros municipios del estado. Según la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares de México (Canainpa), a agosto de 2014, el consumo anual per cápita era de 34 kilos. Las ventas anuales de pan de dulce alcanzaron casi 52 mil millones de pesos (mmdp) y de pan blanco 65 mmdp. El personal empleado en las panaderías no industriales (léase Bimbo, por ejemplo) era hace siete meses 368 mil 766 personas. Y hay más datos: 100 panaderías son industriales, 3,400 son de supermercado, 7,650 son negocios informales y 26,690 son artesanales como Dauzón o mi amada cadena La Esperanza (la del elefantito). Esto se traduce también en que el 75% del consumo es de pan blanco y el 25% de pan de dulce y de galletas. Al año de referencia, se utilizaron 2,874 toneladas de harina. Todos los números cazan bien. Salvo que en mi caso, mi per cápita rondará los 45 kilos.

 

Caramba, cómo se nota la publicidad

Eduardo Cruz Vázquez

Sobre la disputa por la publicidad no voy a hablar. Sabemos de la lucha feroz que se libra día a día por un pastel estimado en el año 2014, en más de 70 mil millones de pesos (y tengo mis dudas). Y que de ese monto, la televisión abierta se lleva más el 53%, el internet el 9% -más que la televisión de paga con 8%- y que los periódicos rasguñan el 7%, mientras que las revistas arañan el 3% (y la radio 9%, exterior 8% y cine 2%). Digo que en ese tres entran docenas de publicaciones (ni idea de cuántas se publican en México, pero basta ver el revistero de Sanborns para hacerse una idea). Caben, por ejemplo, Letras Libres, Nexos y Expansión. Bastante viejitas cada una. A manera de divertimiento, con el respectivo reciente ejemplar, me propuse contar las inserciones de cada una, y saber el ámbito de los anunciantes. Estos son los resultados: 

  • Letras Libres. 96 páginas. Mensual. 20 anuncios, 16 de plana completa. Destaca que once son de empresas y 5 de gobierno, tres de ellas del Conaculta. Certifica su circulación en el Instituto Verificador de Medios, pero no se sabe su tiraje.
  • Nexos. 96 páginas. Mensual. 24 anuncios, 19 de plana completa. Destaca que ocho son de empresas y 7 de gobierno, tres de ellas del Conaculta, dos de la Cámara de Diputados y dos del Gobierno del Estado de Quintana Roo. No dice certificar su circulación.
  • Expansión. 112 páginas. Catorcenal. 45 anuncios, de los cuales 28 son de empresas, 26 de plana completa. Tiene 17 anuncios del propio corporativo Expansión y sólo uno de gobierno (del estado de Michoacán). Certifica su circulación en el Instituto Verificador de Medios, pero no se sabe su tiraje.

¿Cuánto vale tanta publicidad? ¿Cuánto cuesta producir cada ejemplar? ¿Cuántos suscriptores tienen? ¿Cuánto venden en puestos y tiendas? ¿Cómo se distribuye el financiamiento? ¿Cuántas fuentes de trabajo generan? Al año ¿Cuánto venderán al gobierno, al sector privado y demás contertulios? Nunca, quizá, lo sabremos. Pero se nota la publicidad.

 

Orquesta con chinos: haga cuentas

Eduardo Cruz Vázquez

 

Me gusta contar todo. Disfruto (y padezco) colocando números a lo que se deje. Soy fan de las cuentas. Como fan (y abonado) de la OFUNAM, llegué al concierto del sábado 28 de febrero. Séptimo programa, primera temporada. Elenco chino; música china. Paquetazo por 71 pesos con 11 centavos. Ni idea del subsidio que obtengo por el puro gusto de comprar el derecho a 9 conciertos. Y conste que no soy ni Puma, ni educador, ni socio del INAPAM, ni jubilado. Tras tomar mi asiento en la sección de coro (como lo hago desde hace años) pulsé la calculadora del celular. Pasajes, aviones, honorarios, seguros y estancia del director huésped Lin Tao, de Ying Dong (en el sheng), de Su Chang (en el zheng), de Lan Weiwei (en la pipa) y de Goupin Jia (compositor). Pago de derechos de ejecución de las obras. Nómina de los integrantes de la filarmónica. Operación de la sala Nezahualcóyotl. Impresos... Cierto, el desagregado de gastos (pagos, obligaciones, desembolsos, incluso vía donativos y patrocinios) es mucho más abundante. Mmmm... verán... Al intentar proporcionalidad (los músicos chinos desplegaron varias presentaciones), esta tocada rondará unos 300 mil pesos ¿o 500 mil? ¿Se puede saber cuánto cuesta un concierto de la OFUNAM (o de cualquier orquesta)? ¿Cuánto una temporada o bien el año? Seguro que sí se puede... Pero no se puede saber. A estas alturas de la civilización, está en chino acceder a los números que dan forma al placer de sentarse y dejarse ir por la magia de la música de concierto...


 

¿Se pueden comprar libros para todo un año?

Eduardo Cruz Vázquez

  

En la palma de la mano cabe un celular. También tres libros. Leerlos puede tomar una hora, previo desembolso de 405 pesos, lo que equivale a un mes de telefonía móvil con internet limitado. El pequeñín, con todo y estuche, vale 200 pesos. El mediano 75 y el grande 130. Estas obras son para leer y coleccionarse. Supongo que para muchos este coleccionismo tiene sentido, de otra manera la editorial Torre de Papel no los produciría. Igual hay gente que cree que las ferias, como la de Minería, sirven para adquirir libros para todo el año. Por ello ese día que recorrí el Palacio sede del mercado de obras, me hice de títulos para todo el 2015. Facilito: dos ejemplares por mes. Catálogo variopinto: de la novela "Reinas malditas", de Cristina Morató, con costo de 399 pesos, a un magnífica colección de la revista Play Boy por 2,107 pesos. Promedié unos 500 pesos por mes, para desembolsar con cargo a mi tarjeta de crédito la suma de 6,345 pesos, cantidad con la que podría hacerme de tres entradas generales para el Gran Premio de Fórmula 1 CDMX, que se correrá en noviembre. Ignoro si para diciembre lo que adquirí en febrero valga lo mismo. Si habré de arrepentirme de mi voracidad lectora que optó por un paquete de feria en lugar de parcialidades en el curso del año. Pero esto de las letras en papel es una de mis aficiones. Si supieran lo que gasto al año en cine, discos, restaurantes, paseos...

 
¡Ay, Leonora, cómo se le nota lo cara!  

 

Eduardo Cruz Vázquez 

 

Me supongo que todo creador tiene, en un momento dado, la morbosa idea de llenarse de dinero. Pesos, Euros, Dólares. Los imagino adquiriendo su materia prima a bajo costo. Su ir y venir entre tiendas y proveedores que mejor precio le brinden a la inversión que les permitirá crear una obra bella, significativa y comerciable. Cuando Leonora Carrington concibió el cuadro Ancestor (1968), quizá pagó, a precios de 2015, unos mil pesos entre soporte físico y pinturas (en una de esas, le salió más caro el marco...). En ese entonces, su pintura se vendió en 20 mil pesos. Es decir, recobró la inversión, le ganó 90% y le ayudó a vivir dos meses. Para el año 2009, se le ocurrió (le sugirieron) que el bello conjunto surrealista Ancestor se plasmara en un juego de esculturas en plata con incrustaciones de Rubíes. Impactante. Entre la plata, las piedras rojísimas, la fundición y la tarea artesanal (es obvio que ella no la manufacturó) se habrá gastado unos 10 mil dólares. (No alcancé a preguntarle, pues Leonora murió en 2011). En la reciente Zona Maco, el galerista Óscar Román la ofertaba sobre la base de 80 mil dólares. Entonces ¿la creatividad vale alrededor del 90% de la obra? Sabrán los dealers, los coleccionistas, los estudiosos. Lo cierto es que la relación entre insumos o materia prima para la creación, dista del precio con el que sale la obra al mercado y mucho menos con el valor que adquiere con el tiempo. ¡Ay, Leonor, cómo se le nota lo cara!

 
Kusama, Tamayo y los significados  

 

Eduardo Caccia 

 

 Tamayo estaría feliz. Como es sabido por muchos y fue ampliamente difundido por los medios de comunicación, hubo gente, principalmente jóvenes, durmiendo en las inmediaciones del Museo Rufino Tamayo, ¿su motivación? ver los últimos momentos de la exhibición de Yayoi Kusama, "Obsesión infinita". Como si el nombre de la exposición hubiera contagiado a los presentes, ahí estaban todos, obsesivos en su afán por…. ¡la cultura!

 

¿Y luego decimos que la cultura aburre, que no es negocio? Lo que aburre es lo mal hecho, lo mal comunicado, lo que no tiene significados que motivan a la gente, públicos sí, consumidores también. No nos dé miedo la palabra, los consumidores de cultura realizan una apropiación simbólica, y cuanto más significativa más relevante y trascendente en la vida de los espectadores. Los grandes significados atraen en grande.

 

En lo dicho. El maestro Tamayo estaría feliz.

 

Aglomeración ¿creativa o de negocios?

Eduardo Cruz Vázquez

Miren nada más: ahí están solitas, como postradas, en paro. Se aglomeran en el canal que es su Viaducto. Cuánta trajinera para un sitio Patrimonio Cultural de la Humanidad. Es el lugar de la xochicreatividad. ¿Y de cuántos negocios navegan? Una respuesta está en las docenas de familias y remeros, mariachis y cervezas, cocinas e insumos para las comilonas. En las flores y paisajes: en ese lugar todo vale y significa. Sólo en la Ciudad de México hay trajineras, alrededor de 1,500 para los 182 kilómetros de canales navegables. Unos 500 remeros, con sueldo que va de los 60 a los 80 pesos por hora. Alguien es dueño de 200 trajineras y la concesión para circular ronda los 120 mil pesos. Como si fuera taxi. Cierto, fabricar una de estas míticas embarcaciones cuesta unos 50 mil pesos. El recorrido básico de una hora se cobra en 350 pesos. Un paseo cultural, de 4 horas, puede alcanzar 1,400 pesos. Las trajineras, un dominio de la economía cultural.

 


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