Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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21-11-2017 11:52:29

Sistema público de radiodifusión del Estado mexicano: El origen de los medios de Estado*

(Primera de dieciséis partes).

No obstante que a principios del siglo XXI los medios de información, especialmente electrónicos, utilizan el espacio aéreo que es un bien limitado, propiedad de la nación, y que gradualmente se convirtieron en el centro del poder contemporáneo, su operación no se dio de forma balanceada, sino que funcionó vinculada a las necesidades de reproducción de la estructura del poder económico y político tradicional y no fortaleciendo las acciones civiles que planteaban la refundación profunda de nuestra sociedad.

 

De esta forma, la naturaleza social de los medios de comunicación electrónicos desde un principio quedó determinada por la presencia de un fuerte contexto económico y político que condicionó herméticamente el uso social de los mismos por otros sectores más amplios que no fueran los propietarios o representantes del gran capital interno y transnacional en el país. Esta situación alcanzó su mayor esplendor en el caso de la televisión mexicana, tanto pública como privada, pues es el medio que más llegó a ser monopolizado por el poder nacional, al grado de que vía este se ha construido otro proyecto cultural contrario al proyecto de los grandes grupos que sostienen nuestra nación.

 

Derivado de este condicionamiento estructural, por ejemplo, la televisión mexicana surgió en la década de los años cincuentas adoptando el modelo comercial de desarrollo de las empresas televisivas norteamericanas y enmarcó mayoritariamente su funcionamiento bajo el régimen de concesión comercial privada que conservó hasta nuestros días. Dicho modelo se caracterizó por ser uno de sistemas más altamente concentradores y monopólicos del mundo por su fuerte discrecionalidad, al grado que a principios del siglo XXI las reglas que existen son las de un duopolio asimétrico con un jugador predominante que es Televisa.

 

Como resultado de tales grandes determinantes históricos de control aplicados al funcionamiento de los medios de información en México, se construyó por décadas en el país un modelo dominante de comunicación que se distinguió por ser monopólico (duopólico), vertical, concentrado, unidireccional, hermético, elitista, discrecional, autoritario, excluyente de los grandes grupos sociales, cancelador del derecho a la información, restrictor de la libertad de expresión e impulsor de la libertad de empresa, fomentador de la dinámica de mercado y no del servicio público, promotor de la difusión de la información y no de la dinámica de la comunicación, negador de los derechos comunicativos elementales de los ciudadanos, opuesto al derecho de réplica, y que finalmente, dio voz y participación a una minoría y silencio u olvido para la mayoría social.

 

Sin embargo, pese a la enorme repercusión que significó por décadas la presencia del modelo de radiodifusión de comunicación-mercado dominante en la atmósfera cultural de la sociedad mexicana desde principios del siglo XX; paralelamente a esta realidad, surgieron a finales de los años sesenta en la república mexicana, de manera muy tardía, los medios electrónicos de difusión de Estado, particularmente la televisión pública. Su lenta incorporación al panorama cultural de la nación, provocó que éste arquetipo emergiera y madurara con una personalidad social poco definida, enorme dependencia del poder político, reducido apoyo económico, proyecto cultural confuso, grandes contradicciones en sus líneas de dirección, mayores presiones burocráticas, menor cobertura geográfica de influencia, débil experiencia audiovisual, prohibición para comercializar sus espacios, limitado apoyo tecnológico, bajo nivel de credibilidad en el auditorio, poca seguridad laboral de sus trabajadores.

 

Ocasionado por este retraso y condicionamientos históricos los medios públicos quedaron muy abandonados por las políticas gubernamentales y los que llegaron a adquirir una condición más privilegiada, salvo excepciones muy contadas, no alcanzaron la naturaleza de medios de difusión de Estado, sino que, por una parte, se convirtieron en las infraestructuras comunicativas de los gobiernos, federales, estatales y municipales, para defender o promover propagandísticamente los intereses del partido más fuerte.

 

En este sentido, pese a que desde mediados del siglo XX existió en México una gran infraestructura de medios electrónicos de comunicación públicos, como no tuvo casi ningún otro país del mundo, su potencial fue significativamente desaprovechado para favorecer el modelo de comunicación de servicio público y de educación ciudadana estratégica que tanto urgió par el proyecto de crecimiento nacional.

 

Ante esta realidad es necesario precisar que si en su mayoría los medios de información públicos no funcionaron como medios de Estado de servicio público en México, salvo excepciones muy contadas, sino como canales de difusión del gobierno o del poder burocrático en turno; esto no se debió a que dicha tarea informativa básica de la sociedad mexicana no fuera indispensable, sino porque la estructura de los fuertes intereses del sistema político impidieron que se cumpliera con tales funciones prioritarias para la construcción de una sociedad más equilibrada en el país.

 

*Publicado en Revista Siempre, No. 3202, Año LXI, Fundación Pagés Llergo, México, D.F., 26 de octubre de 2014, pp. 58-59, http://www.siempre.com.mx

 

 


Doctor en Sociología, (Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México), Maestro en Sociología, (Departamento de Sociología y Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Iberoamericana), Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Información, (Departamento de Comunicación, Universidad Iberoamericana), Estudios de Filosofía, (Instituto Superior de Estudios Filosóficos).

Autor de diversos textos y artículos sobre comunicación y cultura en México y América Latina. Premio Nacional de Periodismo 2004, Club de Periodistas de la Ciudad de México A.C., México, D.F, diciembre del 2004.

Premio Nacional de Periodismo 2010, Club de Periodistas de la Ciudad de México A.C., México, D.F, diciembre del 2010. Premio Nacional de Comunicación 2011, Categoría: “Comunicación y Democracia”, Fundación Pagés Llergo y Revista Siempre, México, D.F, 6 de abril del 2011.