Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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23-09-2017 08:15:47

Vacante para un cisne negro

 

 

Héctor Garay

 

 

El retiro de una bailarina de la Compañía Nacional de Danza de México que interpretaba el papel del cisne negro, en la obra El Lago de los Cisnes, podría provocar la inmediata necesidad de una substituta, es decir, tendríamos un empleo cultural vacante. Esto nos hace reflexionar sobre conceptos como empleo y mercado laborales. El empleo cultural también llamado empleo creativo por las cualidades que son necesarias para su ejercicio profesional.

Desde la técnica adquirida, la creatividad puesta en juego, el tiempo aplicado a la formación, entrenamiento y práctica profesionales. Sin dotarlos de un rostro de excepcionalidad que los orille de nuevo a ser consideradas actividades elitistas, los empleos culturales requieren de profesionalización y de una especialización constate, un necesario refinamiento de la técnica y la aplicación continua de la innovación en las obras.

  

Sin embargo, no difieren de otras profesiones en el alto desempleo y subempleo. Buena parte de bailarines, actores, músicos y artistas plásticos subsisten como maestros de talleres. Loable labor porque en ellos jóvenes, adultos y niños tienen contacto con las artes. No obstante, se invirtió en su formación artística profesional para convertirlos en intérpretes y directores. Y aquí el desequilibrio del mercado laboral. Se forman un mayor número de profesionales de los que se pueden contratar profesionalmente en compañías artísticas establecidas.

  

Una parte de los empleados culturales son patrones de sí mismos, entonces llegan a dos condiciones la del emprendurismo o la precariedad. Una opción es el autoempleo, los artistas que forman sus propias agrupaciones, potenciales empresas culturales. Sin embargo, un amplio número de propuestas se queda en el plano de los grupos autónomos informales que venden sus servicios y productos culturales en un mercado precario.

  

El mercado es precario en el sentido de la poca aceptación de los productos y servicios culturales como bienes necesarios para el desarrollo humano, poco se trabaja inclusive en el terreno educativo. Entonces las opciones de consumo se reducen a la oferta de las instituciones culturales y su sistema de apoyo vía becas. De la producción de arte se habla y trabaja poco, y de la distribución y el consumo mucho menos.

  

Al no existir opciones innovadoras el mercado laboral se restringe. Y aún en los apoyos institucionales no se logra estabilidad de los empleos creativos, porque estos son intermitentes y sin prestaciones sociales. Se acude al pago de honorarios sin ejercer derechos laborales. Lo precario se da también por la informalidad en la contratación.

  

Esta situación incide en la capacidad de reproducción de los propios empleados culturales, de su forma de vida y de su actividad profesional; en las posibilidades de desarrollo personal y creativo. Mejores condiciones para los empleados culturales inciden en mejores formas de creación y producción de bienes y servicios culturales. Es un mito romántico imaginar que todas las adversidades son la condición necesaria para mejores creaciones, ese sólo es un argumento de película.

Una ventaja para los empleados culturales y a la vez una contradicción es que a los artistas y profesionales de la cultura les gusta lo que hacen. Una contradicción subjetiva que se aprovecha para faltar a la dignidad de los empleos creativos. Como siempre habrá quien quiera interpretar al mítico cisne negro no importan ni siquiera anunciar que hay una vacante, porque siempre se cubrirá.

 


Es promotor cultural. Director y fundador de VITARS. Fomento Cultural desde 1994. Coordinador Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes (2000-2002), Asesor de la Secretaría Técnica del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (1999-2000).Colaborador artístico y coordinador de las compañías: U, X. Onodanza (1985-1989), El Cuerpo Mutable (1989-1990), Compañía Romero Domínguez (1991-1992), En dos partes y Gerente del Ballet Teatro del Espacio (1994-1995). Colaborador de la Sociedad Mexicana de Coreógrafos (SOMEC) y de la Unión Nacional de Sociedades Autorales.Jefe del Departamento de Actuación del Centro Universitario de Teatro, UNAM. Coordinador Académico del Centro de Formación Actoral, TV Azteca. Integrante del Comité de Danza del Centro Mexicano de Danza ITI UNESCO 2004-2005. Integrante del consejo directivo de Danza Mexicana A.C. (1988-1990).

Ha colaborado como asistente de dirección en un par de ocasiones con la Compañía Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes bajo la dirección de Raúl Quintanilla. 

 hecgaray@yahoo.com.mx
www.hectorgaray.wordpress.com