Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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23-09-2017 08:16:09

¿Teatro o agua?

Héctor Manuel Garay Aguilera

  

Un rubro muy socorrido dentro de las llamadas ampliaciones al presupuesto de cultura en México para 2012 es el de infraestructura. Esto suele entenderse como la construcción de teatros, museos, bibliotecas, casas de la cultura, etc.

 

Obras de esta naturaleza tienen un beneficio en la creación de empleos indirectos, en la industria de la construcción pero a veces, no en los directos. Es decir, en los empleos culturales necesarios para la operación y buen funcionamiento de esta infraestructura. Y así tenemos teatros sin personal técnico capacitado, pero no nos sorprendamos hay teatros sin equipo de iluminación ni sonido. Pero también sin los trabajadores de la cultura (maestros, artistas, promotores, etc.) necesarios para su accionar. El problema es que se construyen sin un plan de funcionamiento y sin un proyecto integral.

 

Entonces no se trata de infraestructuras culturales, sino de equipamientos. Pasan ambos como sinónimos. Inclusive podemos tener amplias y eficaces infraestructuras sin tener construcciones, por el aprovechamiento de las redes y nuevas tecnologías. Eso es lo que se quería hacer de la Biblioteca Vasconcelos, el centro de una amplia red de bibliotecas virtuales. Aún esperamos la concreción.

 

Una infraestructura cultural es un proyecto cultural integral que surge de las necesidades y demandas de poblaciones concretas y no sólo un edificio cuyos beneficios sólo son para el que tiene la concesión de su construcción. Hablamos así de la pertinencia de una infraestructura. La pertinencia nacida de la necesidad cultural y del cumplimiento de los derechos culturales de los habitantes de una localidad.

 

En este sentido recuerdo la propuesta de dotar a la delegación Iztapalapa, la demarcación política más poblada del país, con un teatro que no tenía, realizada por el escritor Víctor Hugo Rascón Banda al jefe de gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard. A lo que respondió el gobernante: “Bueno, Víctor Hugo, a la próxima asamblea con la gente te voy invitar y les vamos a preguntar: ¿Qué quieren, un teatro o agua?”. Desde luego un falso dilema.

 

El derecho asistía a la población y pronto se demostraría la utilidad de un nuevo equipamiento teatral inaugurado dentro de las instalaciones del Faro de Oriente, un espacio construido en una zona con amplia necesidad de actividades culturales, junto a un centro cultural de trabajo muy reconocido y con amplia atención de público sobe todo joven.

 

Esto no lleva a preguntar: ¿cuáles son las motivaciones para dotar de infraestructura a una población y aprobar ampliaciones con este motivo? 

 

La respuesta parece ser una lectura a medias de los diagnósticos que se han realizado en años recientes. La interpretación inflexible de un Atlas de Infraestructura Cultural que nos habla de las “injusticias” en la distribución de equipamientos cultuales o las carencias de tal o cual entidad. En parte es cierto, pero su solución no es la construcción a ciegas.

 

Otra intención, aunque claro más velada, es esta vocación gubernamental al “corte de listón”. No hay gobernante que pueda pasar a la historia sin la inauguración de alguna obra pública. Y desde hace tiempo una biblioteca, un teatro o una casa de la cultura engrosan este rubro. Mucho más cuando puede costar menos que un hospital o una carretera, aunque en ambos casos se pueda inaugurar y dejar en el olvido, convirtiéndose en mausoleos de la injusticia y corrupción.

 

No toda infraestructura cultural es necesaria y el sólo hecho de que es un obra con propósito noble no nos debería dejar impávidos. Diversa muestras se dan en las ampliaciones del PEF 2012 y debemos seguir con detalle.

 

No obstante hay buenos ejemplos de infraestructura ya edificada. Citaré el conjunto de teatros en Tampico, Reynosa y Nuevo Laredo, en Tamaulipas. Tienen la similitud de ser bellos arquitectónicamente, pero a la vez de tener planes similares. Tienen un teatro grande con una sala experimental, tienen un conjunto de talleres en el mismo espacio y ser sede de grupos artísticos residentes.

 

Cada uno tiene actividades de procuración de fondos a través de patronatos del Festival Internacional de Tamaulipas que les lleva actividades en el festival anual, pero también durante el año ellos mismos programan actividades artísticas. Planes integrales para el funcionamiento y aprovechamiento más amplio de infraestructuras culturales, una mejor opción que la de construir por construir.

 

 


Es promotor cultural. Director y fundador de VITARS. Fomento Cultural desde 1994. Coordinador Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes (2000-2002), Asesor de la Secretaría Técnica del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (1999-2000).Colaborador artístico y coordinador de las compañías: U, X. Onodanza (1985-1989), El Cuerpo Mutable (1989-1990), Compañía Romero Domínguez (1991-1992), En dos partes y Gerente del Ballet Teatro del Espacio (1994-1995). Colaborador de la Sociedad Mexicana de Coreógrafos (SOMEC) y de la Unión Nacional de Sociedades Autorales.Jefe del Departamento de Actuación del Centro Universitario de Teatro, UNAM. Coordinador Académico del Centro de Formación Actoral, TV Azteca. Integrante del Comité de Danza del Centro Mexicano de Danza ITI UNESCO 2004-2005. Integrante del consejo directivo de Danza Mexicana A.C. (1988-1990).

Ha colaborado como asistente de dirección en un par de ocasiones con la Compañía Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes bajo la dirección de Raúl Quintanilla. 

 hecgaray@yahoo.com.mx
www.hectorgaray.wordpress.com