Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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21-11-2017 11:57:50

Los públicos en lo público

Héctor Garay

  

Una justificación de la inversión de recursos públicos en la difusión de la cultura es el beneficio que pueda tener en la sociedad y en particular en las personas. Una de las posibilidades de beneficio es el acceso a los bienes y servicios culturales que transforma su condición potencial de marginados a la de participantes de la actividad artística y cultural que los lleve a mejores estadios en su vida diaria.

 

 

Sin embargo, a veces se trabaja sólo en buscar el beneficio para quien ejerce la actividad artística como una profesión y no en toda la población. Para ello se ha constituido un sistema de becas y apoyos a la producción de proyectos culturales que aunque con una necesidad de mayor crecimiento sí representa un apoyo a los profesionales del arte y la cultura. Así se apoya la creación y parte de la producción, pero de manera incipiente la distribución y el consumo cultural. El Fondo Nacional para la Cultura y las Artes es el brazo operador de las políticas culturales en materia de estímulo a la creación en donde se propicia que artistas de diversas disciplinas, generaciones y estilos cuenten con apoyos para la realización de obras artísticas.

  

Podemos decir, de manera general, que al apoyar la creación se está enriqueciendo nuestro patrimonio y creando oferta cultural. Sin embargo, esto es insuficiente si no hay demanda. A veces se justifica que sólo es necesario crear oferta cultural: editar libros, crear obras de teatro y danza, realzar composiciones musicales, pintar, realzar exposiciones, etc., y los públicos llegarán. Más o menos un argumento similar le escuché a un funcionario de un museo universitario. Nosotros, dijo, “no nos preocupamos por el público”. Al montar una exposición, al abrir las puertas del museo estaban cumpliendo con su cometido, “púbico, siempre habrá”. Sí desde luego, dos o tres visitantes al igual que los dos o tres espectadores de una coreografía u obra de teatro en donde lo que importa es “el proceso, más que la obra en sí o los posibles públicos” como declaran los artistas emergentes de danza o teatro contemporáneos. Habría que pensar si esta es la actitud de los museos internacionales que evalúan su función y que encuentran que tienen que aumentar sus visitantes a pesar de tener entradas impresionantes.

  

Desde luego que hay completa libertad de creación y promoción pero habría que preguntarse si esta actitud se justifica por completo al emplear recursos públicos para negar la esencia del arte y no invitar públicos más amplios. Esta es una discusión que nos debemos y toca aspectos artísticos, sociales, de economía cultural y que define estilos y políticas culturales. Es una discusión necesaria en estos momentos de definiciones políticas de cara a la nueva administración del país. Al igual que discutir si es válido gastar enormes cantidades en un evento por el capricho de un funcionario cuando hay otros programas que se les descuida. Y que decir de la vuelta a la discrecionalidad en la distribución de apoyos que se definía vía convocatorias públicas y participación de consejos o jurados plurales ya hora se hace, de nuevo, por el dedazo de tal o cual funcionario.

  

El museo universitario y las obras de arte contemporáneo se mantienen de recursos públicos, del presupuesto asignado para el sector cultural y no de venta de boletos. Por supuesto no planteo la privatización de la difusión del arte que dependa sólo de sus recursos generados, pero sí de la necesidad de invitar a más gente a compartir la experiencia estética. Hacer rendir la inversión en el terreno cultural y esto no es una terrible idea del neoliberalismo o de la comercialización de la cultura, sino un compromiso social. Y esto no significa que hagamos obras planfetarias puede seguir el arte emergente y provocador, pero que piense en los públicos.

  Pienso que a veces que las declaraciones sobre el ninguneo a los públicos son más producto de poses para hacer más interesante una obra que un menosprecio real sobre las personas. El arte tiene sentido cuando otro puede reflejarse en el espejo que creamos, cuando se confronta. Sin embargo, se viene generalizando las posturas del arte emergente y contemporáneo al que no le importa los públicos. Y por otra parte tenemos amplios sectores de nuestra población sin tener una probadita de arte, sin infraestructura y servicios culturales, y consecuentemente convirtiéndose en presas de la marginación, la ignorancia y la violencia.
 


Es promotor cultural. Director y fundador de VITARS. Fomento Cultural desde 1994. Coordinador Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes (2000-2002), Asesor de la Secretaría Técnica del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (1999-2000).Colaborador artístico y coordinador de las compañías: U, X. Onodanza (1985-1989), El Cuerpo Mutable (1989-1990), Compañía Romero Domínguez (1991-1992), En dos partes y Gerente del Ballet Teatro del Espacio (1994-1995). Colaborador de la Sociedad Mexicana de Coreógrafos (SOMEC) y de la Unión Nacional de Sociedades Autorales.Jefe del Departamento de Actuación del Centro Universitario de Teatro, UNAM. Coordinador Académico del Centro de Formación Actoral, TV Azteca. Integrante del Comité de Danza del Centro Mexicano de Danza ITI UNESCO 2004-2005. Integrante del consejo directivo de Danza Mexicana A.C. (1988-1990).

Ha colaborado como asistente de dirección en un par de ocasiones con la Compañía Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes bajo la dirección de Raúl Quintanilla. 

 hecgaray@yahoo.com.mx
www.hectorgaray.wordpress.com