Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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23-09-2017 08:08:38

Desconocimientos ya tradicionales


Manuel Lino
  

Qué impotencia…
 

Hace unos días asistí a algunas mesas redondas de un ciclo que llevaba el largo nombre de “Conservación protección aprovechamiento social y desarrollo de los conocimientos y recursos tradicionales en México”, donde la idea era tratar de ir hacia eso que ahora se ha dado en llamar “sociedad del conocimiento” (que no es otra cosa que basar nuestro desarrollo en las ciencias exactas, naturales y humanistas) pero partiendo de los conocimientos y recursos que ya se tienen en las distintas localidades del país, en contra de lo que normalmente se hace que es ignorarlos, tanto para maltratarlos como para (y esto es sorprendente) tratar de preservarlos.

 

Uno de los participantes, el médico Roberto Campos dio entre muchos ejemplos uno clarísimo. Un hospital en Chiapas donde se pretendían fusionar las medicinas tradicional con la, digamos, moderna. Este cometido parecía particularmente fácil en el caso de los partos.

  

El hospital en cuestión tenía sus salas para parto “moderno” y otras, prácticamente iguales, para el tradicional. La diferencia es que, en las segundas, en lugar de una cama con un dispositivo para apoyar las piernas de la madre, hay una especie de sillón con una barra para el “parto vertical”.

  

En las imágenes que mostró Campos, parir verticalmente parecía una incomodísima tortura. “Entonces –relató Campos–, hice algo que aparentemente nadie en el hospital había hecho: le pregunté a una de las parteras cómo lo hace en su casa”.

  

La partera pidió entonces una sillita de madera, tradicional digamos. Lo que hiciera con ella no es ahora relevante. Lo importante es que nadie le había preguntado. También en estos días platiqué con Arturo Menchaca, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, que también busca que México sea capaz de generar conocimiento.

  

Menchaca me contó que otro presidente, sólo que éste de la República (Felipe Calderón), no sólo no había entregado los premios que se habían ganado 15 jóvenes científicos en los últimos tres años (cinco por año) sino que además sólo se había reunido una vez en el sexenio con el Consejo General de Ciencia y Tecnología, mientras que al año se reúne cuatro o cinco veces con otros consejos como el de Seguridad o el de Economía…

  

Claro que también ha tenido tiempo de ir al concierto de U2 y reunirse con Bono y con Serrat y Sabina. “Entiendo que México tienen muchos problemas, pero en otros países, el sector de los científicos es que el que sirve de asesor para esos otros problemas”, me dijo Menchaca.

  Tengo muchos otros ejemplos de cómo en este país (supongo que no será el único, pero este es el que más me duele) cualquiera que tiene un poco de poder se olvida de preguntar a quienes saben… Qué impotencia…
 



Estudió las carreras de Biología, en la UNAM, y Música y Guitarra Clásica, en el CIEM, pero se ha dedicado al periodismo y la escritura. Como escritor ha obtenido los premios Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés y el Nacional Ciudad Ecatepec con el libro Números para contar. Actualmente se desempeña como editor de la sección Arte, ideas y gente del periódico El Economista, donde procura dar rienda suelta a sus intereses por el arte, la cultura y la ciencia.

mlino6@gmail.com