Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
21-11-2017 11:54:12

Total, es lo que nos gusta

Manuel Lino

 Era un dueto bastante original, formado por una guitarra eléctrica y una clásica. Tocábamos todo tipo de música, desde adaptaciones de piezas para clavecín de Doménico Scarlatti, algo de jazz y música escrita contemporánea (incluyendo composiciones nuestras), hasta, por ejemplo, un arreglo de “Mi ciudad”.

Hace ya bastante tiempo nos acercamos a las delegaciones del DF para organizar “giras” por las casas de cultura. Recuerdo bien nuestra primera visita a la de Benito Juárez porque era la más “suntuosa”: el encargado de cultura tenía su propia oficina cuya puerta estaba custodiaba por dos secretarias, entre cuyos escritorios había unas sillas en las que esperamos.

Ese aguardar fue suficiente para apreciar que las secretarias no sólo no tenían trabajo alguno que hacer sino que tampoco tendrían con qué hacerlo en caso de que se presentara la eventualidad. Sus escritorios estaban limpios, sin papeles, lápices, plumas ni teléfonos. En el tiempo que estuvimos, sobre uno de los muebles cayó limadura de uñas y el otro recibió la visita veloz y pasajera de un tupper-ware, pues, creo, no estaba permitido que te vieran comer en la oficina.

Esa delegación nos trató bien, conseguimos que algunas de nuestras presentaciones fueran pagadas. La idea era: “Les vamos a dar la oportunidad de tocar en nuestros foros, ustedes pueden tocar todo lo que gusten, invitar a quienes quieran para que el local no se vea triste y vacío y, si quieren y no se nota mucho, pueden, no sé, pasar el sombrero”.

Salimos de la oficina. Las secretarias seguían sin algo que hacer.

Sentí una pequeña comezón. Por un lado, nosotros habíamos estudiado música durante muchos años, hacíamos las adaptaciones de las piezas a nuestra instrumentación, componíamos, ensayábamos, hacíamos publicidad con fotocopias e invitando gente por teléfono, llevábamos el equipo de sonido además de nuestras guitarras, tocábamos.

Por otro lado, a aquel funcionario y sus subordinadas se les pagaba un salario para hacer una programación en los foros: administrar cultura, por decirlo de alguna manera: Mi dueto, con Andrés Sánchez, era, mal que bien, uno de los productores de esa cultura que ellos administraban, pero solo se nos pagaba a veces, y no mucho, con recibos de honorarios de los cuales se descontaba un dinero que, a diferencia de su cheque, no nos dada derecho a la seguridad social ni al ahorro para el retiro.

Después de me dediqué a tocar la guitarra en un grupo de salsa, que también tenía sus propias composiciones y arreglos. Recuerdo una noche cuando, después de tocar tres turnos en un bar, el administrador del local, nos dijo que no podía pagarnos. Que solo tenía suficiente para pagarle a los meseros, que “se acomodan una chinga”. Ustedes, nos dijo, a fin de cuentas están “haciendo lo que les gusta”.

Ahora las guitarras reposan en sus estuches. He cambiado las notas por las letras, escribo y edito en un periódico y en este momento, de pronto, me entra un poco de culpa. Como periodista debería haber indagado más, averiguado si esas mismas prácticas se siguen haciendo en las delegaciones, si los escritorios siguen vacíos, si sigue habiendo músicos, teatreros o bailarines a los que no les pagan porque, total, están haciendo lo que les gusta.

Debería, pero sospecho que no es necesario. Algo me lo dice. No sé, tal vez sea el hecho de que también este texto lo estoy haciendo gratis o que trabajo en un periódico que, para no quebrar, dicen, nos recontrató a los empleados sin seguridad social ni ahorro para el retiro.

 



Estudió las carreras de Biología, en la UNAM, y Música y Guitarra Clásica, en el CIEM, pero se ha dedicado al periodismo y la escritura. Como escritor ha obtenido los premios Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés y el Nacional Ciudad Ecatepec con el libro Números para contar. Actualmente se desempeña como editor de la sección Arte, ideas y gente del periódico El Economista, donde procura dar rienda suelta a sus intereses por el arte, la cultura y la ciencia.

mlino6@gmail.com