Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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21-11-2017 11:58:52

Conaculta: cuando no se informa aparece la nada

  

Antonio Mier Hughes

  

Una de las características más importantes de la Cuenta de la Hacienda Pública Federal que cada año el Poder Ejecutivo entrega a la Cámara de Diputados, es que contiene información definitiva y verificable. Es por ello que el órgano técnico de la Cámara, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) procede a su revisión minuciosa, por medio de un programa de auditorías a diversas dependencias y entidades.

 

 

Así, en el marco del proceso de revisión de la Cuenta Pública de 2009, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes fue objeto de una auditoría de desempeño, cuyos resultados se dieron a conocer en febrero de este año[1].

  

Conviene señalar que la parte medular del proceso de revisión del ejercicio 2009 concluirá hasta que la Cámara elabore el dictamen respectivo, en el cual se emiten opiniones y recomendaciones sobre el manejo de los recursos presupuestarios. Entre los comentarios que se desprenden del proceso efectuado al Conaculta, se distinguen los siguientes.

  

El Consejo ejerció 3 712.2 millones de pesos, monto inferior en 25.5 por ciento al presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados (4 983.2 millones) como resultado de adecuaciones presupuestarias que fueron solicitadas por la SEP y aprobadas por la SHCP.

  

Dichos recursos se distribuyeron entre sus 27 unidades administrativas: 13 sustantivas, con una erogación, equivalente a 61.1 por ciento del total, y 14 unidades adjetivas (sic), que absorbieron el restante 38.9 por ciento. Del gasto ejercido por las unidades sustantivas 22.4 por ciento se destinó a actividades de promoción cultural; 12.3, a difusión cultural, y 11.3 por ciento a actividades de infraestructura cultural. La diferencia de 54.0 por ciento se canalizó a las actividades adjetivas y otros gastos de las unidades sustantivas.

  

En lo que la ASF identifica como gastos por expresión cultural, se distinguen los rubros de conferencias y exposiciones, que representaron 40.5 por ciento del total; arquitectura, 18.1 por ciento; teatro, 9.5, y literatura con 9.4 por ciento. El restante 22.5 por ciento se erogó en otras 19 expresiones culturales.

  

Sin embargo, la autoridad fiscalizadora señala que el sistema contable del Consejo no permitió determinar la totalidad de los costos incurridos en actividades de promoción y difusión de la cultura, y la contribución a la infraestructura cultural del país.

  

Si bien la auditoría reflejó insuficiencias en la información contable, las observaciones de mayor relevancia se refieren a la falta de información sobre las actividades desarrolladas, debido a que el Conaculta no diseñó indicadores, ni estableció metas para medir el cumplimiento de sus objetivos asociados con la promoción y difusión de la cultura, ni de aquéllos orientados a la mejora de la infraestructura de los espacios culturales y la conservación del patrimonio histórico y artístico.

  

Adicionalmente la ASF señaló que el otorgamiento de donativos a las entidades federativas se llevó a cabo sin aplicar criterios de equidad. En los pocos casos que el Consejo reportó indicadores, el órgano técnico señaló que no estaban bien respaldados, como ocurrió con el indicador denominado “Crecimiento de eventos”, en el cual no se acreditó la documentación con los registros que comprobaran que en 2009 se logró cumplir en 6 440.0% la meta comprometida en el Presupuesto.

  

Con relación a las acciones de mejora a la infraestructura de espacios culturales, se reportó una cobertura de 1.4 por ciento de un total de 15 275 espacios; mientras que las de conservación del patrimonio histórico y artístico abarcaron 0.4 por ciento de los 84 955 monumentos del país.

  

Las 19 observaciones y 26 recomendaciones que emitió la ASF como resultado de esta auditoría nos dejan en un estado de insatisfacción, ya que el principal problema del Consejo es que no genera información contable y estadística de manera precisa, suficiente y confiable que permita evaluar objetivamente su desempeño. En efecto, del total de recomendaciones 14 están orientadas al diseño de indicadores; tres al fortalecimiento de los sistemas contables, y tres a la elaboración de matrices de marco lógico para apoyar el proceso de programación-presupuestación.

  

Lo que sigue ahora es revisar los reportes que emita el Consejo como parte del proceso de rendición de cuentas del Gobierno Federal, para corroborar si las observaciones se tradujeron en mayor riqueza informativa.

 


[1]  Informe del Resultado de la Revisión y Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2009.
 

 

Es economista egresado de la UAM Xochimilco y del CIDE, con amplia experiencia en el análisis de los alcances físico y financiero de los programas presupuestarios. Su interés se orienta a investigar sobre la relevancia económica de las actividades culturales y la distribución de los ingresos generados, en la cual los artistas son los menos favorecidos.

amierhughes@yahoo.com.mx