Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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23-09-2017 08:18:56

Las Orquestas Juveniles. El caso de Venezuela

El origen de este artículo está completamente alejado de su contenido. La amenaza publicada por Eduardo Cruz Vázquez en El Economista, relacionada con la posible designación de la Directora de Orquesta Alondra de la Parra para hacerse cargo de un programa especial de orquestas infantiles y juveniles desde la esfera de la Secretaría de Gobernación, fue lo que me motivó a investigar sobre el tema.

 

 

Si bien la amenaza no se ha cumplido, la designación de Eduardo García Barrios para dirigir el Programa de Fomento Musiacal del Conaculta parece ser una mejor opción; sin embargo en una entrevista publicada recientemente, al hacer referencia al modelo venezolano, cuyo éxito es incuestionable, señaló que el proyecto se retomó en su parte artística, pero no en la social.

 

Es por ello que dediqué un rato a investigar lo que se ha hecho en Venezuela, no sólo para promover la educación musical entre la población joven, sino además formar una de las mejores, o tal vez la mejor, orquestas juveniles del mundo. Conviene destacar que quien se encuentra al frente de la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar es Gustavo Dudamel, director de talla internacional quien además dirige a la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles y es candidato para sustituir al director británico Simon Rattle en la Filarmónica de Berlín, catalogada entre las tres mejores del mundo.

 

 

Con relación al programa, o Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, a continuación comentaremos algunas de sus características. El organismo responsable de llevar a cabo este proyecto es la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Su inicio fue en 1975 como Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela y en 1996 se constituye como Fundación.

 

 

El Sistema está conformado por núcleos que operan en ciudades y pueblos, y su  finalidad consiste en capacitar recursos humanos altamente calificados en el área de la música y obtener el financiamiento requerido para la ejecución de planes, actividades y programas. La FESNOJIV está adscrita a la Vicepresidencia de la República Bolivariana de Venezuela dado el impacto que genera en la familia, la comunidad, y por tanto, en la sociedad.

 

 

La FESNOJIV sustenta a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, a la Orquesta Sinfónica Nacional Infantil y Juvenil de Venezuela, a las orquestas sinfónicas infantiles y juveniles de Caracas y de todo el territorio nacional, a los grupos corales y de cámara que han surgido en el seno de este sistema, a los centros académicos y a los que brindan apoyo operativo.

 

 

Para su operación cuenta con 180 núcleos que atienden 350,000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y forman una compleja y sistemática red de orquestas y coros juveniles e infantiles.  Entre los elementos que han contribuido el éxito del Sistema se distinguen: el vínculo con la comunidad; el acervo de capital humano dirigido al logro de una meta común; el reconocimiento del movimiento orquestal como una oportunidad para el desarrollo personal, y la preparación que se imparte a los niños y jóvenes para participar en grupos orquestales, que constituyen el alma de la comunidad y cultura del núcleo.

 

 

El Sistema emplea un tiempo considerable de trabajo con los padres de sus estudiantes, para asegurarse de que éstos asuman el nivel de compromiso que se requiere. Asimismo, en la medida en que los alumnos comienzan a estudiar sus instrumentos, los profesores instruyen a los padres sobre el modo de apoyar las prácticas del niño en casa, proporcionándoles consejos y animándolos.

 

 

Un punto que se mantiene al margen y que sin embargo considero relevante, es que los padres de los alumnos que ingresan en una orquesta infantil o juvenil reciben un estipendio. Con ello, además de reconocer los logros del alumno, para la familia el quehacer musical adquiere un valor real, por lo cual se espera que ésta no se vea en la necesidad de retirar al niño del programa para que se dedique a trabajar.

 

 

Esto último llama la atención, ya que en México se aplica una fórmula similar en los programas sociales de la SEDESOL, consistentes en el otorgamiento de subsidios monetarios y servicios de salud y alimentación a las familias en situación de pobreza. En estos programas, las prestaciones monetarias están condicionadas a la asistencia obligatoria de los menores a la escuela. Sin embargo, en Venezuela este modelo se aplica en un ámbito netamente cultural, con resultados sobresalientes. Si se puede en otro país, ¿se podrá aplicar en México?  Lo que sigue en un próximo artículo es averiguar sobre la operación del modelo mexicano.

 

 

Es economista egresado de la UAM Xochimilco y del CIDE, con amplia experiencia en el análisis de los alcances físico y financiero de los programas presupuestarios. Su interés se orienta a investigar sobre la relevancia económica de las actividades culturales y la distribución de los ingresos generados, en la cual los artistas son los menos favorecidos.

amierhughes@yahoo.com.mx