Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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21-11-2017 11:58:49

Una reunión para conocer el mercado de los instrumentos musicales

La reunión con Thomas Veerkamp de Casa Veerkamp, realizada a principios del año, nos dejó un buen sabor de boca y muchas enseñanzas sobre la industria de los instrumentos musicales en México. Los economistas somos muy dados a agrupar y clasificar objetos y comportamientos comunes, pero en el campo de la cultura y de las artes esa costumbre de elaborar parámetros se topa con muchas dificultades. De hecho, para poder redactar esta nota he elaborado varios borradores y ninguno me ha dejado satisfecho, pero veamos si la siguiente forma de abordar el tema nos resulta clara.  

Producción. Nos encontramos con una industria en la que se generan múltiples productos y en los cuales la calidad es un requisito indispensable. Algo que prevalece en estas líneas de producción es que si bien se requiere generar altos volúmenes a nivel mundial, el trabajo en predominantemente artesanal y los parámetros de calidad son de alto nivel. 

 

Con excepción de contados instrumentos, como la armónica que puede acercarse a una producción en serie, en la mayoría de éstos se requiere tener cierto rigor en el material utilizado, las formas y los acabados, algo que no es posible que ocurra en líneas de producción en masa sin afectar la calidad.

 

Salvo algunas raras excepciones, existe una relación directa entre precio y calidad de los productos. La calidad del producto puede aumentar mediante la mejora de materiales y el cumplimiento de ciertos parámetros aplicables por instrumento, mismos que permiten ubicar a los productos dentro de cierta categoría. No me quedaron claras las categorías, pero los instrumentos destinados a las salas de concierto son los que se elaboran con mayor esmero, además de reunir determinados atributos.

 

El producto resultante difícilmente puede llegar a ser sujeto de medición sin la intervención del ser humano. Tal vez se pueda medir el número de decibeles que se generan cuando funciona el producto, pero ello no será indicativo de la calidad. Un producto terminado, necesariamente tiene que ser escuchado y apreciado por personal capacitado, y ellos estarán en posibilidades de indicar si el producto puede venderse y ubicar a éste dentro de cierto rango de precios. Se me ocurre que es algo similar a lo que pasa con el café de grano, donde los catadores son quienes deciden si el producto se destina al mercado nacional o puede exportarse.

 

El trabajo de los lauderos es muy respetable, pero mientras más fino sea el producto, menos volumen tendrá en el mercado. Un buen laudero puede fabricar cuatro o cinco productos al año y vivir cómodamente.

 

Nuevamente los chinos están dominando la escena, en la medida que pasa el tiempo han logrado elevar la cantidad y calidad de los productos. En el pasado eso había ocurrido con los japoneses, cuando incursionaron en el mercado de las guitarras eléctricas, pero esta nueva competencia china está ocurriendo en los instrumentos acústicos, es decir, no eléctricos.

 

Llamó mucho la atención lo relacionado con la producción de cuerdas para instrumentos como la guitarra, dado que su proceso descansa, en su mayor parte, en manos femeninas, y simplemente por cuestiones hormonales. El mero contacto de los dedos de un hombre, o de una mujer durante su período menstrual, en determinadas etapas del proceso daña severamente los productos.

 

Mercado. Es necesario tener vigilado el mercado, anticipar los cambios en estilos y tipo de instrumentos. El mercado de instrumentos musicales en México es de tipo oligopólico, dado que existen dos grandes distribuidores que tienen bien identificados a sus proveedores nacionales y extranjeros. Estas dos grandes casas surten a comerciantes en pequeño repartidos en toda la República, además de vender de manera directa. Los comerciantes en pequeño monitorean constantemente el mercado, con la finalidad de detectar cualquier cambio en la preferencia por el tipo de música y los instrumentos, con la finalidad de cubrir con oportunidad la demanda que se genere.

 

Uno de los aspectos más atractivos de estos grandes distribuidores es el interés por interactuar con sus consumidores. Por parte de Casa Veerkamp, los apoyos a músicos virtuosos, como el caso de un famoso flautista; o bien a los músicos callejeros con talento pero sin educación formal, reflejan un interés inusual en otras industrias por cuidar y formar a sus consumidores.

 

Otro comportamiento atípico de este mercado es el relacionado con el mantenimiento de los productos. A diferencia de industrias como la automotriz, en las que las ventas de refacciones forman parte importante de los ingresos, en este caso, los músicos reciben capacitación para cuidar sus instrumentos, lo que a su vez se ha traducido en una demanda elevada, poco usual, de insumos para el mantenimiento de los instrumentos, como aceites y productos de limpieza especializados.

 

Por otra parte, Thomas Veerkamp nos platicó también que el mercado de impresión de partituras está monopolizado. El productor por el que necesariamente han pasado gran parte de los compositores mexicanos desde el siglo XIX, tiene la patente para desarrollar esa actividad. De acuerdo con lo que nos explicó, los compositores acuden a la casa para que ésta imprima las partituras a cambio de los derechos de impresión. Así, por cada partitura vendida, la casa paga al autor una comisión. Sin embargo, los avances en la industria de la fotocopia y la impresión digital le han quitado fuerza a este impresor.

 

Queda aquí de manera resumida lo que aprendimos esa tarde, y no deja de sorprender la complejidad de las cadenas de producción y distribución, lo cual permite a las dos principales casas distribuidoras mantenerse en el mercado bajo condiciones estables.

 

 

Es economista egresado de la UAM Xochimilco y del CIDE, con amplia experiencia en el análisis de los alcances físico y financiero de los programas presupuestarios. Su interés se orienta a investigar sobre la relevancia económica de las actividades culturales y la distribución de los ingresos generados, en la cual los artistas son los menos favorecidos.

amierhughes@yahoo.com.mx