Programa de Economía Cultural - UAM Xochimilco

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21-11-2017 11:59:12

La Secretaría de Cultura

Lo que sigue

 

Antonio Mier Hughes

 

Con la promulgación del decreto por medio del cual se creó la Secretaría de Cultura[1] y la designación de Rafael Tovar y de Teresa como primer titular de la misma,[2] concluyó un proceso de índole administrativo por el cual el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes se transformó en Secretaría de Estado. Esta importante medida, bien aprovechada, puede constituir el principio de una reforma cultural tan necesaria en la actualidad para posicionar a la cultura como instrumento que contribuya a la promoción del desarrollo, a la cohesión y a la paz social.

 

El peor error en el que se podría incurrir es el suponer que se debe de mantener el rumbo seguido hasta ahora, sin tomar en cuenta las omisiones que falta cubrir (la Ley de la Cultura por ejemplo) o la pérdida de presencia ante los agentes culturales al existir un mecanismo alterno para la canalización de subsidios.

 

Es por ello que desde otras trincheras, a partir de 2009 y con mayor énfasis en 2014, hemos propugnado por la realización de una reforma cultural[3], en cuyo contexto la creación de la Secretaría de Cultura era tan solo uno de los elementos clave.

 

A partir de ahora, es necesario que la nueva dependencia federal emprenda una serie de acciones que se traduzcan en la definición de una política pública de la cultura de largo plazo; en la conformación del marco regulatorio en  la materia, y en el fortalecimiento de la institución, tanto de sus funciones y responsabilidades, como de su vinculación con la sociedad civil, la comunidad cultural, los gobiernos estatales y municipales, y el exterior. Se cuenta con gente muy valiosa que puede aportar su experiencia acumulada y con una comunidad cultural que bien orientada puede llegar a desarrollar nuevas ideas e instrumentos que contribuyan a estos propósitos.

 

El fortalecimiento Institucional

 

La definición de una política pública de la cultura para el largo plazo es un tema que va a llevar un tiempo y muchos litros de tinta, por lo que lo dejaremos para más adelante. En lo personal, el tema que tengo presente es el relativo a la presencia y credibilidad de las instituciones, las cuales pienso que se encuentran debilitadas.

 

Infortunadamente en los últimos años hemos sido testigos de varios eventos que han deteriorado la imagen de las instituciones culturales: Suspensión de pagos a beneficiarios de los programas culturales, conciertos elitistas en zonas arqueológicas o museos, obras inconclusas, proyectos de rehabilitación o construcción inconclusos o deficientes como la megabiblioteca Vasconcelos, el derribo de edificios catalogados como patrimonio del INAH y la existencia de mecanismos alternos para la canalización de recursos a proyectos culturales, por citar los más relevantes.

 

Los sucesos señalados son evidencia de que los mecanismos de regulación y actuación de los institutos de la cultura y de las artes necesitan actualizarse, para cumplir de manera eficaz y eficiente sus responsabilidades, así como para fortalecer la imagen del Gobierno Federal como responsable de la Política Cultural.

 

En este sentido es necesario que se vigoricen los instrumentos jurídicos que regulan la administración de los sitios y recintos culturales para evitar que éstos sean utilizados para fines diferentes a los previstos o bien que atenten contra su integridad. De igual forma los procedimientos para la edificación de obras o instalaciones deben de revisarse para que se dé cumplimiento a los calendarios y a los presupuestos.

 

Para garantizar que los agentes económicos que interactúan con el patrimonio cultural cuenten con los conocimientos necesarios para su uso, administración, mantenimiento o rehabilitación, se debe de contar con procesos de certificación en diversas áreas, además de una administración descentralizada y una delegación de responsabilidades. En suma, la nueva secretaría debe de establecer nuevos criterios y procedimientos para garantizar la protección, conservación y utilización sustentable del patrimonio.

 

Canalización de recursos públicos para becas, proyectos e infraestructura.

 

Es opinión del que esto escribe que los criterios y mecanismos relacionados con la transferencia de los recursos para becas, proyectos e infraestructura culturales deben de ser revisados y reformados ya que no es correcto que el Poder Legislativo distribuya recursos bajo criterios diferentes a los que los que aplica el Ejecutivo.

 

Vale la pena recordar que fue el mismo Legislativo quien desde hace años estableció que todos aquellos programas que involucraran una transferencia monetaria a agentes no gubernamentales deberían de estar sujetos a reglas de operación. Sin embargo, durante el gobierno de Felipe Calderón, la Cámara de Diputados, con base en sus atribuciones Constitucionales referentes a la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación, unilateralmente incluyó en dicho PEF asignaciones de gasto para proyectos específicos, los llamados Recursos Etiquetados. Estos apoyos se autorizan por la Comisión de Cultura y Cinematografía, y es responsabilidad del beneficiario presentar la documentación que le sea requerida por las autoridades responsables, para garantizar la entrega del efectivo.

 

Es así que en materia de financiamiento público federal de la cultura, podemos acudir a dos ventanillas, una institucional que tiene reglas bien establecidas y criterios de selección, aunque muestra signos de desgaste; y otra que gradualmente está ganando terreno, cuyos responsables cambian cada tres años y que no cuenta con reglas bien definidas.

 

La presencia de esta última ventanilla ha ido en aumento, empero, en el proceso presupuestario de 2016 recibió más de 3 mil solicitudes de apoyo por arriba de los 32 mil millones de pesos; al final, dadas las restricciones del recorte presupuestario, sólo de aprobaron 2 mil millones. Al final queda la pregunta ¿Quiénes eligieron los proyectos? ¿Son personas vinculadas con actividades culturales, o ayudantes de la Comisión? ¿Bajo qué criterios se seleccionaron los proyectos?

 

Sobre esta base, lo recomendable es revisar a fondo los programas de transferencias del Gobierno Federal, a fin de que tengan un mayor impacto en el fomento de la educación y la difusión cultural, pero en coordinación con la Comisión de Cultura, para que intercambien experiencias y de esta manera sea posible ofrecer un mejor servicio a la población.

 



[1] Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 17 de diciembre de 2015

[2] 21 de diciembre de 2015

[3] Véase Proceso 1975 del 6 de septiembre de 2014: Falta la reforma cultural y debe ser ya. Judith Amador Tello.

 

 

Es economista egresado de la UAM Xochimilco y del CIDE, con amplia experiencia en el análisis de los alcances físico y financiero de los programas presupuestarios. Su interés se orienta a investigar sobre la relevancia económica de las actividades culturales y la distribución de los ingresos generados, en la cual los artistas son los menos favorecidos.

amierhughes@yahoo.com.mx